Zoonosis

Llevo varias semanas (por no decir, muchas) pensando de qué hablar en mi artículo de Minuto Crucial. Me encanta escribir, es lo que más me gusta, pero reconozco que soy aprendiz de todo y maestra de nada, y que justo cuando me surge una idea, la acaricio e intento atraparla… termina escapándose y explotando como una pompa de jabón.

Por mi cabeza han volado bastantes temas. Comencé el borrador de algunos de ellos, pero finalmente murieron de inanición y desaparecieron. Me cuesta hablar de política, lo confieso, he llegado a un punto en el que prefiero no profundizar en este tema por miedo a perder amigos de toda la vida.

En uno de mis grupos de WhatsApp estoy con las compañeras de colegio y más de una vez, alguna abandona el grupo por sentirse atacada.

¿No hablar por cobardía? No, no soy una cobarde, pero me temo que la política, sea del signo que sea, está siendo prostituida por los proxenetas del lenguaje. Por eso, hasta he barajado la idea de dejar de escribir en este blog, pero luego mi otro yo (sí, tengo dos) me dice que escriba de lo que sea, y que sepa mucho o poco, mi opinión cuenta, al menos para mí. 

Soltar palabras esperando que estas lleguen a muchos corazones (sí, yo siempre hablo de corazón a corazón) es como buscar agujas en pajares. La gente suele tomar en cuenta las opiniones de personas conocidas, sean o no ilustres, y yo no soy ninguna de las dos cosas. Por eso, para este medio digital, Minuto Crucial, como para cualquier otro, es un plus contar con un famoso. ¿De qué puedo hablar yo si solo sé que no sé nada? ¿De mi reciente viaje a México? ¿De mis ansías de vivir? ¿De mis libros? ¿De lo que opino del sistema educativo de España? ¿De…?

Estoy empezando a conocerme, es lo bueno que traen los años, y ahora sé que mi principal defecto es ser procrastinada. Empiezo con algo y, de repente, me viene otra idea y luego otra y otra… Así las cosas, esta mañana compartieron en uno de mis grupos de WhatsApp una posible teoría que explicaría el origen del SARS-CoV-2; la zoonosis. En la definición de zoonosis (una palabra nueva para mí a pesar de ser de ciencias) se lee: “Se dice de cualquier enfermedad propia de los animales que incidentalmente puede comunicarse a las personas”.

Los argumentos que aportan expertos y científicos de primer nivel apuntan al hecho de que nuestra invasión y explotación descontrolada hacia los animales salvajes, en particular, y a la naturaleza, en general, generan cambios en forma de enfermedades nuevas o transmisiones de las existentes a especies que antes eran inmunes a ellas. De hecho, nos advierten que, de no tomar cartas en el asunto, esta no sería más que la primera de muchas pandemias, y que de igual manera que ahora, en lo sucesivo pondrían poner nuestra existencia patas arriba.

A medida que los casos diarios de Covid-19 aumentan, un nuevo informe examina cómo prevenir futuras pandemias. Los científicos arguyen que incluso el cambio climático es el grito que emite la Tierra para que reaccionemos y miremos por ella. Del análisis de estos informes se deduce la necesidad de unir la salud humana, animal y ambiental para preservar nuestra vida sobre la Tierra.

Puede que si me has leído hasta aquí (que ya es leer), no estés de acuerdo con lo expuesto y sigas pensando que el virus se creó en un laboratorio, que las vacunas son un intento de control, etcétera, etcétera. Piensa como quieras, que yo seguiré defendiendo mis ideas. Mientras haya un lugar contaminado, un animal enfermo o un ser humano con mala salud o no vacunado, ninguno de nosotros estaremos a salvo.

Déjame que te cuente que en mi cabeza no entra la idea de que haya dirigentes de países pobres que pretendan vivir a todo tren a costa de la miseria de sus congéneres. ¿ Acaso piensan aislarse en una burbuja?¿No se dan cuenta de que solo procurando la salud común podrán salvaguardar la propia?

¿Has oído hablar del efecto mariposa?

Una frágil mariposa en su delicado aleteo, dicen los eruditos de la ciencia, puede cambiar algo en algún punto del universo. Hablan de teoría del caos, de pequeñas variaciones e imprevisibles efectos. ¿Acaso no es suficiente caos el que estamos viendo? Hambre sin techo, brazos caidos, ilusiones sin brillo; zapatos polvorientos en busca de sueños. Sueños baratos arrastrados por el suelo: trabajo, comida y techo; frente a otros de altos vuelos: lujo, abusos, despilfarro sin ningún remordimiento.

Quiero ser mariposa en frenético aleteo, provocar causa que logre efecto. Si somos más, multiplicaremos exponencialmente esto. Te quiero invitar, ¿ aleteas conmigo?

¡ Tengo un sueño!


¡Informado al minuto!

¡Síguenos en nuestro canal de Telegram para estar al tanto de todos nuestros contenidos!

https://t.me/MinutoCrucial

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*