Los niños no se tocan

“Los niños no se tocan”, hoy día estas palabras abarcan demasiado. Los niños están bajo un continuo ataque; físico, moral, psicológico. los niños están en el punto de mira de depredadores sexuales, farmacéuticas, lobbies ideológicos. Mientras, los únicos que los quieren proteger, son tachados de enemigos de la libertad, de fascistas, de retrógrados, hasta de negacionistas (pero esto último es otra historia).

Naturalmente, estas palabras nacen por el reciente asesinato de Álex a manos de alguien que debería estar pudriéndose en la cárcel. Pero también, a raíz de un tuit de Santaflow en el que, asqueado, como no podía ser de otra forma, denunciaba el enaltecimiento a la pedofilia de un usuario del pajarito rojo. Fueron muchos los que, igualmente asqueados, respondieron, entre ellos también Charlie Bass, bajista de Casus Belli.

Ya ven, esos músicos que la gente imagina teniendo vidas disolutas acaban teniendo más valores que los propios ministros. Porque, no olvidemos, que fue un amigo de Marlaska quién dio el tercer grado al asesino de Álex, el mismo que asesoraba a Carmena cuando ésta pedía “vaciar las cárceles”, el mismo que criticaba la “dureza” penitenciaria. No olvidemos que el Ministerio del Interior alardeaba de aumentar el tercer grado de un 17,7% a un 20,5% y la semi libertad un 122%, cosa que ha dejado a peligros públicos en la calle.

Pero volviendo al tuit sobre la defensa de la pedofilia, donde se preguntaba si dos hombres pueden amarse por qué no un adulto y un niño. Parece una pregunta fácil de contestar. Parece la pregunta de un loco… pero no, es solo otro engranaje más de esa maléfica agenda globalista. Hagan cábalas… En 2006 apareció en Holanda un partido político que pretendía la reducción de la edad mínima de consentimiento para tener sexo bajara de 16 a 12 años, que se pudiese poseer pornografía infantil (pero no comercializarla) y que los canales públicos transmitieran pornografía ligera en horarios diurnos, una clara defensa de la pedofilia. Un tribunal holandés determinó que sí podían ir a las urnas, para que fueran los mismos electores quienes decidieran si avalaban o no las políticas del Partido del Amor Fraternal, la Libertad y la Diversidad. No lograron los suficientes votos, pero ¿qué hubiera pasado si hubieran logrado llegar al Parlamento? Un Tribunal decidió que, a pesar de sus aberrantes propuestas, pudieran presentarse a unas elecciones. El partido acabó disuelto en 2010, pero la gente deleznable no desaparece.

En 2012, los sexólogos Erik van Beek y Rik van Lunsen del Hospital Universitario de Ámsterdam, propusieron la idea de que: “Si producimos pornografía infantil virtual bajo control estricto del Gobierno con una especie de sello que muestre con claridad que ningún niño ha sufrido abusos, podemos ofrecer a los pederastas una forma de regular sus pulsiones sexuales”. Claro, dejemos que los asesinos maten dummies o pongamos muñecas hinchables en los parques para los violadores…suena a cosa de locos, pero es peor, no están locos, saben lo que hacen.

Podría ponerles muchos más ejemplos, pero volvamos a estos oscuros últimos años. Por todo occidente afloran propuestas con tintes sexuales destinadas a los más pequeños y jóvenes. Libros con contenido sexual explícito que los gobiernos socialcomunistas quieren poner al alcance de los más jóvenes (el ejemplo más reciente el de Castellón y los libros destinados a institutos de contenido pornográfico), charlas que van más allá de las clases de biología habituales y que abordan el cómo y con quién tener relaciones sexuales a modo de “todos con todos, todo vale”. En Cataluña, la Consejería de Igualdad y Feminismo ha llegado a estudiar la posibilidad de extender la educación sexual en la etapa de 0 a 3 años… ¡Cero y tres años!

A esto hay que sumar el excesivo interés de varios colectivos ideológicos en convencer a los más jóvenes, desde tierna edad, en que si nacen con un sexo determinado pueden decidir cambiarlo a voluntad, como quien cambia de zapatos, pero no lo llaman cambiar de sexo, lo denominan “cambio de género” …cosa que sí me parece cosificar, porque género solo tienen las cosas, los seres vivos tenemos sexo, se pongan como se pongan. Cuando hay tanto interés en algo, más viniendo desde estamentos públicos, pregúntate: ¿A quién beneficia?

Las medidas de cambio de sexo, por mucho que lo quieran pintar de libertad, no beneficia más que a las grandes farmacéuticas. Cuanto antes se empiece un tratamiento de este tipo, antes se convierte en cliente de por vida. Ya no es suficiente en hormonar a un adulto, hay que suministrar bloqueadores de pubertad a los jóvenes. Esto, teniendo en cuenta que no se arrepientan con el tiempo y caigan en las manos de las prescripciones psicológicas.

Muchos deberían escuchar los testimonios de transexuales arrepentidos, personas que se dan cuenta que la transición ni libera, ni ayuda, ni satisface. Son personas silenciadas que pugnan por contar su historia, como los que se pueden ver en el documental “I want my sex back” (quiero mi sexo de vuelta), disponible en YouTube. Testimonios desgarradores de los que los ministerios de igualdad y sus satélites te dirán que “son una minoría”; Cuando se trata de vidas todas cuentan, no son estadísticas, son vidas rotas.

En cuanto a las medidas de híper sexualizar a los niños, ¿A quién beneficia? En primer lugar, a los gobiernos socialcomunistas, que tienden a confundir libertad con libertinaje. Se presentan como “los únicos que sabemos lo que quieres, los únicos que te escuchamos”, en una maniobra de pasar por encima de los padres y, así, dividir familias para que sea más fácil fagocitar a las mentes plásticas de niños y jóvenes, de ir moldeando a futuros votantes. En segundo lugar, se va asfaltando el camino para ese grupo de nauseabundos delincuentes llamado movimiento activista pedófilo, más extendido de lo que podemos imaginar. Un movimiento cuyas pautas son las de ir moldeando a la sociedad con sutiles maniobras como: Redefinición del término «Abuso sexual infantil», buscando que la psiquiatría elimine la pederastia de los parámetros de enfermedad mental; adopción de terminología con valor neutral (esto les sonará, porque es táctica habitual entre los socialcomunistas) y fomentar la idea que es erróneo pensar que un menor no tiene criterio para una relación consentida.

¿Imposible? Recordemos que el mes pasado, en Cataluña, PSC, Comuns y separatistas votaron en contra de una propuesta de VOX para combatir el yihadismo y los matrimonios forzosos. No olvidemos que cada vez son más los inmigrantes que llegan a occidente de civilizaciones que ven normal los matrimonios con niñas menores, lo que legitima a esos diabólicos seres que miran a los niños con deseo. Recordemos todo esto y repasemos esa teoría llamada “la ventana de Overton”, que describe cómo se puede cambiar la percepción de la opinión pública para que las ideas que antes se consideraban descabelladas sean aceptadas.

Los niños no se tocan. Las leyes deberían endurecerse a tal punto que los pederastas no se aventuraran a entrar en parques, no osaran merodear cerca de colegios, no se atrevieran siquiera a pensar en infantes. Todo aquel que mancille la inocencia de un niño, dejándole una herida de por vida, no debería volver a ver la luz del sol en libertad.

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