Tras haberse disputado 17 jornadas de la Liga Hypermotion, hay un histórico que se encuentra en grandes apuros. Uno de los equipos más longevos de nuestro fútbol, el Cádiz CF, ocupa la tan angustiosa decimoséptima posición, a un punto del descenso directo a la Primera RFEF, o lo que es lo mismo, la antigua 2ª División B.
El técnico del Cádiz, Paco López, no está hallando la tecla oportuna para que los resultados vayan en su favor, sino todo lo contrario. Un nuevo descenso del conjunto de la Tacita de Plata sería una auténtica ruina futbolística para la ciudad, teniendo en cuenta que, por estas fechas el año pasado, los gaditanos estaban situados en la todopoderosa y deseada Primera División.
Cuatro victorias, seis empates y siete derrotas: este es el bagaje del Cádiz. Números totalmente negativos, y más para un equipo que, como dije anteriormente, procede de la Primera División. La friolera cantidad de veintiséis goles en contra les está pasando factura, y mucho. Pese a contar con jugadores de calidad como Fali, Víctor Chust, Iza, Escalante y Álex Fernández, además de traer a un futbolista de la talla de Javi Ontiveros, el mejor hasta el momento de los del submarino amarillo, la situación del equipo es completamente delicada.
Los de Paco López, tras ganar al Real Jaén, continúan vivos en la Copa del Rey, pero eso no es excusa para asegurar que el equipo necesita realizar muchísimos cambios para solventar la mala racha que llevan. Esta pasada jornada, cayeron en el Nuevo Mirandilla por 2-4 frente al Deportivo de la Coruña, que además tuvo como protagonista a un excadista como es Lucas Vázquez, quien consiguió meterle tres goles a su exequipo.
Hablando de esta última derrota, creo que la directiva del Cádiz debería replantearse muy seriamente si les merece la pena continuar con Paco López, teniendo en cuenta la posición en la que se encuentra su equipo. Yo lo tengo clarísimo: debe ser cesado cuanto antes para evitar que el club acabe en puestos de descenso y, a su vez, puedan ir recomponiéndose con el transcurso de las jornadas sin la presión que da estar situados en posiciones tan preocupantes.
El mítico Cádiz de los años 90, ese en el que Mágico González daba destellos de su calidad en el Carranza o aquel que vio nacer a un delantero histórico como Kiko Narváez, es la etapa donde el presente Cádiz debe mirarse. Así se ganó el apodo de Submarino Amarillo.
Sin lugar a dudas, el futuro del Cádiz va a depender de lograr revivir el equipo. Si son capaces de demostrar que son uno de los conjuntos que deben luchar por el ascenso, pueden revertir la situación. Aún tienen tiempo para solventar la situación. Sin embargo, si la dinámica continúa cuesta abajo y sin frenos, su futuro puede volverse una pesadilla y el sueño del ascenso, una mera utopía.
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