El pasado viernes falleció una de las mujeres más importantes en la vida de quien fuera capitán de la selección inglesa y del Manchester United, David Beckham. Su nombre quizá no sea conocido por muchos aficionados. Sin embargo, durante 55 años desempeñó la labor de recepcionista en el ‘United’ y, sin lugar a duda, fue una figura clave para muchos jugadores que se convirtieron en estrellas del fútbol. Se llamaba Kath Phipps y su luz, lamentablemente se apagó a los 85 años.
Becks, a los 15 años, se mudó a Manchester, donde el papel de Kath resultó clave para forjar la leyenda de este simbólico jugador inglés que, tras retirarse como futbolista en activo, ahora disfruta de otra forma de vivir el fútbol como directivo del Inter de Miami. El hada madrina del que también fuera jugador del Real Madrid cumplió la promesa que les hizo a los padres de la estrella, cuidándolo desde que se enroló en el United.
Es cierto que el paso de ser un futbolista de cantera a convertirse en una estrella de renombre resulta bastante complicado, pero el papel de personas como Kath ayuda a que quienes apuntan a ser estrellas no terminen estrellándose por culpa de su propia mala cabeza. ¿Cuántos grandes jugadores se convirtieron en juguetes rotos por no contar con una persona como ella? Creo que bastantes más de los que imaginamos.
Con la triste pérdida de Kath, quien aún se mantenía en activo como recepcionista, el Manchester United sufre una gran pérdida para muchos de los futbolistas que convivieron con ella en estos últimos años. Sin duda, parte del mérito de que el Manchester cuente con una magnífica cantera tiene mucho que ver con ella. El talento es importante, pero las palabras afectuosas de alguien que te trata como un hijo o incluso como un nieto pueden mover montañas para cualquier joven que sueña con alcanzar la gloria. Los valores inculcados por figuras como Kath Phipps ayudan a forjar no solo futuras leyendas, sino también mejores seres humanos.
Más de medio siglo trabajando para el Manchester United. Todo un símbolo para el equipo de Manchester, donde los trofeos y campeonatos ahora pasan a un segundo plano para recordar a esa persona que, sin haber tocado un balón, contribuyó a uno de los mejores equipos del Reino Unido y uno de los más históricos del mundo, ayudándolos a llegar a lo más alto en el fútbol mediante sus consejos y nociones, y probablemente, con alguna que otra regañina, como buena abuela.
Historias como la de Kath Phipps no solo marcan a leyendas como David Beckham, sino también a todos aquellos que conocen sus buenas acciones. La humanidad que desprenden grandes nombres como el de Beckham, que destaca por su exquisita educación tanto dentro como fuera del mundo del fútbol, es motivo más que suficiente para creer que todavía existen personas con valores y calidad humana. Beckham triunfó y consiguió llegar a lo más alto, al igual que la recepcionista lo hizo a su corazón y, desde el pasado viernes, en el de todos nosotros.
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