Cultura

La televisión pública y Sálvame 2.0.

El programa de La Familia de la tele se estrenó en La 1 de RTVE con la intención de renovar las tardes de la cadena pública, en un horario sumamente complejo y siempre sometido a una dura competencia. Bajo la conducción de Aitor Albizua, Inés Hernand y María Patiño, la apuesta consiguió reunir a un equipo reconocido a ojos del público, con rostros habituales en espacios de entretenimiento y actualidad social. Sin embargo, pasado poco más de un mes en parrilla, RTVE ha decidido cancelar el formato debido a los bajos índices de audiencia y a la escasa acogida por parte del público.

Bajo mi punto de vista, este desenlace, en cierta medida, era un fracaso anunciado. El programa nacía con un planteamiento que remitía inevitablemente a un estilo televisivo ya ampliamente explotado por las cadenas privadas, caracterizado por la crónica del corazón, los debates personales y la exposición continuada de conflictos y testimonios. Todo ello resulta escasamente compatible con los valores y la misión de una televisión pública, que debería apostar simplemente por contenidos más equilibrados, informativos y culturales.

Desde su primera emisión, La Familia de la Tele no consiguió encontrar un tono distintivo ni una línea editorial clara. Si bien es legítimo que RTVE explore nuevas vias de entretenimiento, considero que intentar replicar modelos de éxito comercial sin una adaptación profunda a la identidad del medio público supone un riesgo bastante evidente. El programa parecía buscar atraer a un tipo de espectador más vinculado a formatos anteriores de televisión privada, sin ofrecer una propuesta verdaderamente diferenciada ni alineada con el perfil habitual del espectador que consume La 1 de Televisión Española.

En definitiva, considero que el cierre de La Familia de la Tele no debería interpretarse como si se tratara únicamente de una cancelación más, sino como una oportunidad para repensar el tipo de contenidos que hay que ofrecer, no solo para la franja de la tarde, sino también para las cadenas representadas en RTVE, para que puedan seguir siendo relevantes, diversas y útiles, aunque también para que resulten atractivas para todos los públicos.

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