Tanto en un hundimiento como en un zambullido el agua responde de la misma manera y se produce el mismo efecto. Esto, para los ingeniosos de la lingüística aplicada a la política sería ideal para, dependiendo de lo que conviniera, llamar al hundimiento zambullido o viceversa. Así, tenemos a personajes en el mundo de la farándula política que igual definen a los asesinos de ETA como actores de hechos con una justificación política, así como a otros que, a que entren en tu casa, de tu propiedad, pagada con tus enormes esfuerzos, con ese trabajo que tanto defienden, y que se apropien de ella y de su contenido impidiendo que tú puedas entrar, que puedas recuperar tus cosas, en algunos casos de enorme valor material, otras de enorme valor sentimental e irreemplazables… lo llaman derecho a la vivienda de personas desprotegidas. Claro, estos no te dicen que quien las tiene que desproteger no eres tú y que tú no tienes la culpa, sino el propio Estado, los gobernantes entre los que esos se incluyen, los que deberían haber previsto una salida digna con la construcción de viviendas sociales a muy bajo coste o de urgencias habitacionales para impedir estas situaciones. Pero no, el que pagas eres tú, con tu vida si hace falta, para que esta gente lave su conciencia en los lodos de la ignominia, en los verdaderos lodos políticos, esos que terminan por esconder burdeles familiares, orgías con prostitutas, el disfrute de la coca, o lo que venga, y la corrupción y la financiación ilegal mientras a ti, que sí que estás en el barro de trabajar hasta el límite, o de buscar trabajo, o de intentar llegar a finales de mes mientras tus hijos te suplican que necesitan un móvil de última generación porque si no lo tienen serán los únicos entre muchos y quedarán en evidencia… a ti, te suben los impuestos por el bien de aquellos que llegan en pateras arriesgando sus vidas, como no corrían el riesgo en sus países en la mayoría de los casos, pero al amor de esas ayudas y ese trato de privilegio que esperan tener, y lo saben, por parte de los corruptos y con gran parte de tu dinero, el del esfuerzo, el del teléfono de tus hijos, el de la factura de esa luz que no sabes si este mes subirá lo impensable o te la cortarán, bien por no poder pagarla o bien por una gestión pésima del Gobierno a costa de esas renovables que tan caras nos salen a los españoles, mientras no dejamos de comprar energía generada por centrales nucleares a Francia.

Y, mientras todo esto sucede, y el médico te dice que o cambias tus hábitos de vida o terminarás muy enfermo, comienza a dolerte la tripa porque tu sueldo no da para comprar, precisamente, comida saludable, menos aún ecológica o, simplemente, con aspecto sano, se te queda una cara de procesado que termina por acabar siendo de flipado cuando enciendes el televisor y contemplas a una señora que, al parecer, se hizo musulmana al conocer a su marido, con un aspecto de absoluta pija, pelo teñido en rubio platino, pestañas postizas y pintura al óleo que ni Velázquez en sus Meninas, y que sería el deleite brutal de los islamistas extremos de países como Irán o Paquistán, entre muchos, bailando sobre un barco una bachata en pantalón corto y enjoyada para la ocasión, y diciendo a las cámaras que las mujeres que sufrieron el horror de la matanza perpetrada por Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023 ni fueron tocadas ni violadas, aún a pesar de las muchas secuestradas, y que, incluso, algunas llegaron a quejarse porque no le hicieron nada porque eso suponía un claro desprecio a su belleza. Que baje Santa Feminista de Gaza y la perdone, que su más de millón de seguidores en redes seguro que hasta le ríen la gracia porque se trata de una mujer que lucha por los derechos de los pobres niños de Gaza y tiene la valentía de hacer directos para sus seguidores desde un barco bajo el castigador fuego de un sol que amenaza seriamente la silicona de sus labios y el colorete de sus mejillas. Pero no se preocupen, entre los “habitantes” de las embarcaciones estoy seguro que iba gente que le serviría de escolta, como los dos condenados por pertenecer a ETA que, casualmente, se encontraban entre ellos. O la ex alcaldesa de Barcelona a la que dejaron de querer en su tierra cuando empezó a serlo y expuso al mundo entero cómo convertir en un refugio de criminales y rateros una de las ciudades más bellas y vanguardistas del mundo. Eso sí, ella muy digna porque, si la dignidad te la quitan tus actos tú misma te la vuelves a poner, que es de quita y pon, como las promesas de Sánchez.

Y claro, mientras esto sucede, decenas de miles de niños en Ucrania han sido secuestrados por el ejército de Rusia y han entrado en un proceso de adopción. Sí, niños que han sido separados a la fuerza de sus padres y con los que han creado un catálogo tan digno de barbarie como que los divide por edad, color de ojos, pelo y piel, entre otros detalles, con el objeto de darlos en adopción a familias rusas. Por cierto, en la flotilla no se deben haber enterado, pero esta acción rusa está catalogada como acto de genocidio… aunque no seré yo el que lo defina sino, como debe ser y cuando deba ser, el Tribunal Penal Internacional y el Tribunal Internacional de Derechos Humanos. Pero bueno… para eso tenemos causa en España, para que se tape y evite hablar de otras cosas y para que la izquierda más a la izquierda tenga motivaciones para movilizar a los suyos, a las suyas y a les suyes. Sí, la misma izquierda que se cayó, como amigas de Ábalos, cuando Sánchez, tras décadas y décadas de denuncias y reivindicaciones y golpes de pecho, dejó caer al Sáhara y los saharauis en poder total y aceptado de Marruecos y su rey, al que no deja de plantarle pleitesía y muchos sabemos el por qué.

Pero hoy explotó una de las tracas más grandes del asunto corrupción del PSOE cuando la UCO ha entregado el siguiente informe sobre en el que plantea con pruebas más que fehacientes la trama interna de dinero con el que los altos cargos de este partido se repartían partidas en sobres provenientes, presumiblemente, de mordidas en contratos públicos. Llegó la financiación ilegal y, con ella, el deseo descubierto por Sánchez de la imperiosa necesidad de introducir en la Constitución el derecho al aborto de las mujeres, otro intento de llamar hundimiento al zambullido, cuando el aborto como derecho se deriva de otros y no es un derecho fundamental sino adquirido tras la interpretación de los anteriores. En conclusión, que nada pinta en una Carta Magna por mucho que los franchutes lo incluyeran en ella, posiblemente en un intento a la desesperada de parecer más de centro y ganarse el voto feminista, más cuantioso que el antiabortista, pura varitmética electoral. Para eso han quedado las constituciones.

Y es que en el Gobierno y Sánchez no dejan de jugar al maniqueísmo totalitario, ese que convierte a las amigas de Ábalos en frutas de Ayuso, o ese que no distingue entre extrema derecha, fascismo, ultraderechismo, derecha extrema o delirio derechista y que sí distingue entre malos, todos los que no se posicionen en torno a sus objetivos o que, al menos, no tengan precio que los españoles puedan pagar, quieran o no, para conseguir sus apoyos; y los buenos, que serían, como el mandamiento católico, Sánchez sobre todas las cosas y quienes lo apoyen como a sí mismo.

¿Y saben cuál es el problema o gran parte de él actualmente en nuestro país? Que gran parte de la sociedad le ha comprado el argumento a Sánchez y a los socialistas. Bueno, algunos no lo han comprado gratis, ya lo sabemos, y muchos esperan su recompensa. Lo cierto es que esa parte de la sociedad, pase lo que pase, se demuestre lo que se demuestre, van a seguir viendo “La Vie en Rose” respecto a Sánchez, ya que se encuentran deslumbrados por su jerga y espíritu de los 60, ese hippy-pijismo que tanto quieren reflejar los pijo-progres de hoy en día, como muchos de Sumar, incluida su jefa, y que tan bien se ha estado reflejando en los barcos de la flotilla, con sus celebraciones, sus tiranteces con temas como el colectivo LTGBI+, o la música más adecuada para celebrar esas fiestas donde gente aparentaba comportarse como si hubiesen tenido un desfase, se hubiesen puesto hasta arriba de coca o de porros y desearan como nadie llegar a tierra y hacerse un “bajarse al moro”.

Así es la nueva “La Vie en Rose” inspirada por Sánchez, y su novedoso método para tapar escándalos. Hoy en día la ignorancia es un talento en alza para el Gobierno de España.  

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