Vivimos en tiempos dominados por la autopercepción, y el autodenominado “Gobierno más progresista, feminista e inclusivo de la historia” lo sabe bien. Prueba de ello es su reciente campaña publicitaria, impulsada por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana: un spot que muchos consideramos no solo ofensivo, sino también una afrenta al sentido común.
El Ejecutivo de Sánchez parece olvidar que los españoles contamos con dos herramientas que no fallan: memoria y hemeroteca. El coste de esta última pieza audiovisual asciende a la nada desdeñable cifra de 660.000 euros. Pero más allá del gasto —ya de por sí desorbitado— lo verdaderamente indignante es la desfachatez con la que quienes nos gobiernan intentan maquillar una realidad que, lejos de inspirar orgullo, termina provocando vergüenza.
El anuncio, de apenas un minuto de duración, comienza con un hombre de entre 70 y 80 años en el baño de su modesto piso, recogiendo los calzoncillos de su hijo mientras le reprocha el gesto. Sí, se trata de su hijo —y no de su nieto—, pues el anciano menciona a Luis, recriminándole que “lleva 30 años” dejándose “los calzoncillos en el baño”.
Esta escena inicial —que podría parecer cómica si el contexto nacional fuera otro— revela una intención evidente: normalizar problemas reales que afectan a España. Lo más irónico del asunto es que el Gobierno parece olvidar que lleva gestionando el país desde el 1 de junio de 2018. Y, señores, estamos en 2025, a escasos meses de entrar en 2026.
El segundo escenario muestra a una mujer de aproximadamente 40 años irrumpiendo en el salón, donde dos hombres están sentados en el sofá frente a la televisión —no queda claro si son pareja o, por el contrario, padre y abuelo de la fémina— para pedirles que le dejen el salón, ya que esa noche “traerá a alguien a casa”. A la mañana siguiente, uno de los hombres acaba lanzando un griterío por la desaparición de “sus yogures”, a lo que la mujer responde, desde la distancia y con evidente hastío: “En cuanto pueda, me voy sola”.
La tercera escena determinante recurre al clásico del baño que, sin importar la edad que tengamos, todos hemos vivido al menos una vez: el hombre mayor, sentado en el inodoro y leyendo el periódico, mientras su hija —los mismos protagonistas del escenario anterior— le suplica, por razones evidentes, que le ceda el “trono”. El spot concluye con una referencia al artículo 47 de la Constitución Española, que garantiza el derecho de todos los ciudadanos a una vivienda digna.
En definitiva, el Gobierno de Sánchez nos presenta, bajo el paraguas del progresismo, un anuncio que pretende defender los derechos de los jóvenes, obviando que lleva ya siete años —no uno, ni dos, ni tres: siete años— en el poder. ¿Qué futuro nos espera si confiamos en quienes no mienten, sino que simplemente cambian de opinión? Mi respuesta a tal cuestión es de lo más evidente: un futuro sombrío. Un futuro negro. Negro, color PSOE.
Periodista bilbaíno a jornada completa, anteriormente locutor en Cadena SER Miranda y al mismo tiempo articulista en diversos medios digitales. Amante del gimnasio y la naturaleza a tiempo parcial.
“Si tú no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos”
-Steve Jobs.
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