España

Estado de bienestar

Mucho se habla de la maravillosa Sanidad Pública y del estado de bienestar que se supone disfrutamos en España. Todo ello gracias a la “solidaridad” de millones de contribuyentes que gracias a sus obligados impuestos lo hacen posible, pero… ¿realmente es así?  El 28 de febrero, además del día de Andalucía, era también el día internacional de las “Enfermedades raras”. Mal llamadas así por la falta de conocimientos que tenemos sobre ellas. 

Pedro Sánchez, el cual prometió y prometió hasta que se metió. Iba a destinar más recursos para investigación, pero hoy en día, muchos de los afectados por este tipo de enfermedades, siguen a la espera de que cumpla sus promesas. Pablo Echenique, al cual también se le llenan los tuits de letras sobre el estado de bienestar, que debe de ser para él mismo, que no para el resto de la ciudadanía española. Porque a él si le van a habilitar el Congreso para que pueda acceder hasta una silla, el resto de los mortales que van en silla de ruedas al igual que él, (muchos ni siquiera motorizada) tienen que sortear diariamente; bordillos, escalones, calles estrechas y un sinfín de obstáculos.

Esta semana ha circulado un vídeo el cual me impactó. Habla sobre los enfermos de ELA, una enfermedad neurodegenerativa sin cura conocida, poco frecuente como dijo Pedro Sánchez pero que afecta diariamente a 3 nuevas personas en España cada día.

Esta enfermedad, con un pronóstico de mortandad altísimo, llega un punto en el que puede que los afectados necesiten una traqueotomía, pero para poder realizarla, deben de contar con el suficiente dinero para poder pagarse un cuidador 24 horas o con la compañía de alguien que se ofrezca a realizar esta tarea. En caso contrario, este procedimiento les puede ser negado abocándolos a la muerte. Suena duro, pero así es. ¿No se les debería proporcionar los cuidados? ¿No está para eso la seguridad social que religiosamente pagamos o nos descuentan de las nóminas? 

Mientras esto ocurre, tenemos a políticos y políticas despilfarrando nuestros impuestos. Utilizando los recursos que debieran ir para investigar, ayudar en los tratamientos a los enfermos, y proporcionarles unos cuidados paliativos de calidad para que puedan vivir dignamente en diferentes mamarrachadas sobre la ideología de género, pagando millones a medios de comunicación para que hagan publicidad del gobierno de turno, o proporcionando hoteles de 5 estrellas con pulsera de todo incluido a los inmigrantes que llegan ilegales a nuestras costas.

Después se sorprenderán de que algunos privilegiados decidan emigrar a otros países en donde sus impuestos (amén de ser menores) irán bien destinados y que no serán malgastados. ¡Insolidarios! Les dicen. Pero ¿puede haber alguien más insolidario que este Gobierno el cual lo único que ha hecho por todas las personas que sufren una enfermedad terminal es aprobar una ley de eutanasia para que decidan morir? Sería mucho más importante haber destinado los recursos en proporcionarles todos los cuidados necesarios para hacer que su vida sea de mejor calidad, más fácil, que se les permita vivir dignamente.

Por otro lado, tenemos una parte de la sociedad hablando de inclusividad. Bares, comercios, y negocios varios, así como personas de diversa índole proclamándose tolerantes. Y si, está muy bien un negocio bajo un proyecto de inclusividad que permita que acuda gente de cualquier orientación sexual o género (aquí he de decir que jamás me preguntaron sobre mi orientación sexual en ningún comercio ni bar ni nada similar.) pero ¿dónde está la inclusividad para quien realmente la necesita? ¿Cuántos bares tienen su carta en braille o en pictografías? ¿Cuántos negocios o comercios están adaptados para personas ciegas, sordas, autistas, con síndrome de down u otros cientos de enfermedades?

Permítanme decirles que no son inclusivos entonces. Siguen excluyendo a quien realmente necesita esta ayuda o comprensión. Simplemente son negocios que utilizan la palabra de moda para hacer más negocio. Todo esto lo podemos extrapolar también al sector político. 

Después de ver todo esto ¿Cómo se sentirán todas las personas que padecen una enfermedad y se les prometieron ayudas? Se sienten estafadas, engañadas, abandonados a su suerte. Porque nos venden una España en la que se cuida de sus ciudadanos, pero realmente cuando un ciudadano lo necesita lo dejan vendido a los propios medios que tenga.

Podemos afirmar que nuestro país no es un estado de bienestar. Es una vergüenza que mientras financiamos tratamientos hormonales, se niegue la financiación de medicamentos esenciales para paliar o curar algunas enfermedades. Dejar morir a personas enfermas es indigno e inhumano. Pero claro, quizás todo se basa en el negocio, en la compra de votos y en los lobbies de moda. Seguir manteniendo estos movimientos y hacer negocio con ellos para conseguir más votos, aunque ello signifique la destrucción del estado de bienestar y la pérdida de miles de vidas sin los cuidados que merecen.

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