Hemos llegado al absurdo de obligar a las niñas a jugar con camiones y a los niños con muñecas, aunque lo rechacen. Y esta actitud nada exenta de peligro, obedece a un plan para acabar con los sexos que, a su vez podría terminar con la raza humana al no poder, o no querer reproducirse. Dicho así nos parece una exageración y no lo es en absoluto, puede que tarde años en pasar, pero de seguir así, sin duda llegará. Los que ya peinamos canas y tuvimos la suerte de disfrutar de una infancia feliz, observamos asombrados como en algunos hogares se trabaja subliminalmente para que el niño a una temprana edad tenga ya un cacao en la cabeza, soportando muy posiblemente las neuras y fobias de sus progenitores.
Recientemente, hemos conocido la sentencia de un juez que tras leer los informes psicológicos y del trabajador social, ha determinado que una criatura de ocho años tiene la suficiente madurez para cambiar de sexo, sin pensar que, posiblemente, la esté condenando a una vida muy difícil en un futuro cercano. Sentirse raro porque tú cuerpo no corresponde a tu cabeza, debe de ser frustrante, eso está claro y hay que tratar el problema antes de que se haga más grande, pero hacerlo aprisa y corriendo porque parte de esta sociedad ya muy deteriorada lo exige, no. Puesto que, aunque lo parezca, no prima la salud tanto psíquica y física del niño. A esas edades no son capaces de comprender los tratamientos hormonales a los que se le va a someter de por vida y que, a alguno de ellos, podría ocasionarle la muerte.
A esa edad no puedes asumir efectos adversos sobre tu salud, aunque seas un niño superdotado. Tus papás te animan a cambiar mentalmente de sexo, ya que biológicamente es imposible y no calibran lo que eso puede ocasionar a corto o largo plazo sobre el organismo. Por tanto, tus padres deciden por ti y quizás te estén condenando a una vida llena de obstáculos y dolor tan sólo digo, quizás. Algunos se arrepienten incluso ven el suicidio como única solución. Es por ello, que hay que estar totalmente seguro de lo que se va a hacer.
Hartos estamos muchos del cinismo de muchos políticos que se contradicen en sus relatos, en…
Tras la visita del Papa a España, queda hacer balance: unos serios y otros más…
Si hay algo que resulta innegable, es precisamente cuando hablas con Raúl Santamaría o lo…
El cierre de la Feria del Libro de Madrid sirve como excusa perfecta para compartir…
Hubo un tiempo en el que una fotografía era una prueba. Si aparecía en una…
Cada vez que escucho, veo o leo noticias relacionadas con los casos de corrupción surgidos…
Ver comentarios
Ayer vi un niño de seis años al que su madre llamaba hija. Terrible.