Deportes

Caso Negreira: árbitros a corazón abierto

Queridos amigos de Minuto Crucial, este artículo es el más difícil de crear para mí y quiero dejar constancia de que esto es una opinión individual. Soy un gran aficionado al fútbol además de árbitro federado. Lo vivido en los últimos días es la mayor puñalada al colectivo arbitral de la historia del deporte español. Pero también y en gran medida, gracias a los colegiados, la mayor prueba de que deben ser puestos en valor.

Vayamos por partes. Más allá de las informaciones que se han conocido,  la rueda de prensa ofrecida ayer en el salón Luis Aragonés de Las Rozas, nos deja varios hechos. El primero, es que la investigación ya se ha iniciado también a nivel interno, algo fundamental. El segundo es que toda la RFEF y también UEFA y FIFA realizan un seguimiento, lo cual deja patente que será un proceso nítido y sin filtros interesados. Y tercero, que para los árbitros es un marrón de difícil arreglo por su parte.

La colaboración de todos los árbitros salvo uno, se puede entender de dos maneras. La primera, como una traición al resto de compañeros. La segunda, sin embargo, más moderada en el sentir, refleja que en el arbitraje, como en la vida, no todos pensamos igual. No sabemos si, como apunta la lógica,  el que no ha contestado es Estrada Fernández, pero me cuesta entender que pueda ser el que lo filtra a la prensa, ya que eso no le favorece en su querella individual. 

En todo caso, es la justicia la que debe evaluar las posibles actividades delictivas o no de los Negreira, del Barcelona o de cualquier otro. Pero yo estoy de acuerdo en lo que manifestó Luis Medina Cantalejo: LOS ÁRBITROS DE FÚTBOL NO SON CORRUPTOS. Es más,  también me atrevería a decir que pocos hay en el mundo con la calidad humana y arbitral de los colegiados españoles. Al fin y al cabo, no llegan a las grandes instancias de los campeonatos internacionales por casualidad,  sino con esfuerzo y honestidad.

Y por ello, para finalizar,  quiero invitar a los aficionados a la siguiente reflexión: si los árbitros de fútbol, que son la parte más honesta de nuestro deporte, se ven salpicados (sin lógica, por otra parte) por este tipo de cosas, ¿En qué situación quedan los presidentes de los equipos? ¿Y los propios aficionados? ¿Hasta qué punto podemos señalar con las manos limpias? ¿Estamos libres del pecado, para tirar la primera piedra? Igual el arbitraje es tan honesto… como corruptos son los demás.

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