Hay un chiste muy antiguo del que me estoy acordando mucho estos días. Se trata de uno de esos en los que, a través de una historia, el interlocutor tiene que adivinar de qué película se trata. Vamos a reproducirlo:

Se abre el telón y aparece un pequeño toro, junto a su madre, al borde de un precipicio. El pequeño juega en ese lugar mientras que la madre no deja de decirle “cuidado, Tory, que te vas a caer, cuidado, Tory que te vas a caer…”. Se cierra el telón. Se abre de nuevo y aparece sola la vaca sin el torito mientras que su madre mira desconsolada hacia el fin del precipicio. ¿Cómo se llama la película?

La respuesta es, como la mayoría sabe, Love Story (de lo ves, Tory). El chiste, que la primera vez contada, al menos hace tiempo, tenía su gracia por el juego de palabras y que hoy, ya con la conciencia animalista hay que dudar de cómo se lo puede tomar alguno que otro u otra, me hace pensar que el torito podría representar a nuestros políticos, ufanados en hacer lo que les de la gana, prevaleciendo en sus intereses personales o de partido por encima de los de la mayoría no ya social, sino democrática de este país, que es la que cuenta, la de las urnas, y ajenos a cualquier advertencia de lo que puede ocurrir en el caso de que no nos hagan caso a nosotros, los ciudadanos, representados en una vaca cuya vida depende de ese torito al que elegimos como hijo.

El problema es que, como el torito se caiga, se acabó la película. Y en ello estamos, tentando al precipicio. La misma historia que en el chiste pero sin la más mínima gracia. Eso sí, para muchos todo esto está siendo súper divertido. A estos les remito a la caída de Roma, antecedente sobre el que hoy debería mirarse España y Europa, ajena, por lo que veo, a las grandes amenazas que se ciernen sobre ella. Una Rusia dictatorial y autoritaria, machista y homófoba, y expansionista, tanto como la de Hitler cuando cometió sus atrocidades; y un Estados Unidos con previsiones de una posible vuelta de Trump, aliado en la idea de acabar con la hegemonía histórica y cultural de Europa, y gran artífice, junto a Putin, al que demasiados relacionan con su anterior éxito electoral al más puro estilo Cataluña, del éxito de un Brexit que tenía como fin desmembrar a una Unión Europea con el objetivo de repartirse sus restos. Británicos, por cierto, muy advertidos en su momento y seriamente arrepentidos de su decisión en estos tiempos.

Pues eso, ¿lo ves, Tory?

Entradas recientes

El castigo al juez: cuando investigar al poder se paga caro

No se trata de ninguna sorpresa. En la España actual, donde a tantos se les…

9 horas hace

TDT 2025/26: la decadencia de la televisión actual

En el artículo de hoy tengo pensado daros mi postura sobre la situación actual de…

1 día hace

Una vela a Dios y otra al Diablo

Hay momentos en los que la política deja de ser una cuestión de gestión para…

2 días hace

El miedo se ha convertido en nuestro deporte favorito

Esta semana los suizos rechazaron en referéndum una propuesta para limitar la población de su…

3 días hace

Zapatero también cambia de opinión

Hartos estamos muchos del cinismo de muchos políticos que se contradicen en sus relatos, en…

6 días hace

Sobre el complejo de inferioridad

Tras la visita del Papa a España, queda hacer balance: unos serios y otros más…

1 semana hace