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¡Dos aficionados del Valencia fueron retenidos en Singapur!

Esta es la historia (real) de cómo destruir tu luna de miel por culpa de un acto cómico, algo que pueden contar dos aficionados al Valencia Club de Fútbol. Daniel Gómez y su reciente esposa, Mireia, decidieron viajar al país de Peter Lim, actual propietario del conjunto ‘che’, un hombre que ha sido criticado por su gestión durante mucho tiempo.

La pareja española tuvo la idea de pegar en una pared de uno de los hoteles, propiedad del presidente del club valencianista, un cartel con el mensaje «Peter out», que traducido al castellano es «Peter, fuera». Al verlo, las autoridades singapurenses actuaron de inmediato, reteniendo a la pareja española y confiscando sus pasaportes para que no pudieran salir del país. Sin embargo, lo cierto es que tuvieron la posibilidad de moverse libremente por Singapur.

No es la primera vez que esta pareja muestra abiertamente su rechazo a Lim, pero en esta ocasión llegaron demasiado lejos. Tanto David como Mireia, su esposa, cruzaron los límites en un país cuyas normas desconocían. Lo habitual es que, antes de viajar a un lugar, uno se informe de los límites que no se deben rebasar para evitar episodios de este tipo.

Después de lo que les ocurrió, se mostraron demasiado críticos con la policía de Singapur, pero, desde mi punto de vista, considero que las bromas deben tener un límite, especialmente cuando se está en lugares desconocidos. Pueden gustarte o no las formas, pero las reglas y las leyes las dictan los países, no los individuos, y mucho menos los turistas.

Ahora, el Valencia CF, que marcha en la zona baja de la clasificación, necesita apoyo tanto institucional como social, y no que se den casos como este, que repercuten negativamente en su imagen, porque, al final, todo esto perjudica sus intereses. Estoy de acuerdo en que Peter Lim debería abandonar el club, pero hasta cierto punto esto depende de unos pocos.

La recién casada pareja, por culpa de una situación cómica, no pudo disfrutar de su propia luna de miel, todo por querer imponer sus propias normas en un lugar ajeno a ellos. Los aficionados tienen ya poco que decidir en los clubes de fútbol; cuando esto se les meta a unos cuantos en la cabeza, tendremos menos problemas. La próxima vez, Dani y Mireia se lo pensarán dos veces antes de actuar, o bien dejarán de pegar pegatinas, o viajarán informados sobre las leyes de ese país.

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