Deportes

El dinero, a discreción

Queridos amigos de Minuto Crucial, no puedo evitar pensar en todo lo que se ha oficializado durante esta semana a nivel televisivo en relación con el fútbol. Por un lado, sabemos que algunos de los partidos del Mundial de Clubes, que en su totalidad están en DAZN, se podrán ver en Mediaset o, lo que es lo mismo, en Cuatro y Telecinco. Además, para darle más salsa al asunto, RTVE ha conseguido imponerse a las televisiones privadas en relación con los derechos del Mundial de Selecciones del año 2026 por la friolera cantidad de 55 millones de euros.

Sobre lo asociado a Mediaset, aquí hay poco que discutir, ya que, al ser un grupo privado, nadie le puede rebatir sus decisiones a la hora de adquirir los derechos sobre una competición futbolística. Sin embargo, en relación con el ente público, parece claro que se aprecia una doble medida. Por un lado, televisivamente, una decisión que apunta a ser todo un éxito, ya que se podrá ver en abierto el evento futbolístico del año, y eso también son ingresos. Pero, por otro, moralmente, resulta ser algo completamente indefendible.

La razón es sencilla. Entre este gasto de TVE y el programa de David Broncano, se han gastado aproximadamente 75 millones de euros. En el presupuesto de un Estado no cambia grandes cosas, pero honestamente, no consigo sacarme de la cabeza la situación que atraviesa el pobre Juan Carlos Unzué, que, además de decidir dejar su labor como comentarista, ha decidido no continuar con su tratamiento contra la ELA. La entrevista de ayer en COPE con Juanma Castaño resultó ser demoledora.

Lo peor de todo es que esa Ley ELA, que está aprobada, publicada y parada debido a que no cuenta con un presupuesto asignado, requeriría para dar cobertura a los afectados por esa enfermedad en España unos 65 millones de euros. Es decir, si RTVE no hubiera fichado a Broncano y no tuviera el Mundial de 2026 asignado, los enfermos de ELA podrían recibir las ayudas necesarias para tratar el dolor de su enfermedad.

Honestamente, aún sigo cabreado por el asunto de aquella masterclass de humildad, sobre la cual anteriormente escribí un artículo de opinión en Minuto Crucial, en la que Juan Carlos Unzué se abrió en canal, una charla a la que solo acudieron cinco diputados, de esos que se supone que nos representan, pero que en realidad son unos absolutos hipócritas chupópteros que no sirven para nada y que, por desgracia, cobran de nuestro esfuerzo. Con sinceridad, digo desde aquí que espero que se cumpla el deseo que Juan Carlos pidió, que es marcharse de este mundo habiendo visto las ayudas en los bolsillos de la gente. Lo demás, que se lo queden las privadas.

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