Recta final de la carrera. Prácticas, exámenes, trabajo fin de grado, poco tiempo -el motivo de la desaparición de una servidora- y estrés, mucho estrés. Nervios le sobran a cualquier universitario para que venga el Presidente del Gobierno a decir, con su habitual táctica de “divide y vencerás”, que si las universidades privadas como que no, que son un chiringuito. La verdad es que es un genio. Hay que admitirlo; como dijo Pérez Reverte en un medio televisivo: “es el político de raza… no tiene escrúpulos… miente sin complejos” y principalmente, en esa misma entrevista: “sabe que los españoles no tenemos memoria”.

Con medio parte de su equipo habiendo estudiado en la universidad privada; de hecho, él lo hizo en un centro privado adscrito a la Complutense, pero privado al fin y al cabo. Marlaska y Albares en la Universidad de Deusto ¡uy, el Papa Negro! Elma Saiz en la Universidad de Navarra ¡uy, el Opus! Su esposa Begoña ¡uy, ni se sabe! Y si se hace una mínima labor de investigación, no será difícil de averiguar a qué centros acuden sus hijos. Hay que tener cuajo, con la que está cayendo en este país, hablar de chiringuitos en la universidad privada. Pero si el chiringuito número uno y, por consiguiente, el que más cuesta a los españoles, es el que tiene instaurado en la Moncloa.

En cualquier caso, ya se encargó la Portavoz del Gobierno de matizar que se trata de buenos contra malos. Pues qué quiere que le diga, que ahí tiene razón. Pero que mire bien a ver quiénes son los malos, porque a lo mejor el tiro le sale por la culata. Alguien debería de recomendarle a Pilar Alegría que se dé una vuelta por la Complutense, donde seguro que, como buena progresista, sí que es bienvenida y compruebe de primera mano que aquello parece un campo de batalla donde el arte del grafiti campa a sus anchas con la hoz y el martillo como bandera cuasi institucional.

Quizás la Ministra de Educación, podría apreciar como en determinadas universidades, todas ellas públicas, lo de lugar de libertad, debate y consenso ha quedado atrás. Y eso sí que son chiringuitos donde determinados sectores tratan de seguir inculcando ideologías que solo se mantienen en Cuba, Venezuela o Corea del Norte. Señora Alegría, público no significa que sea de calidad, es más, en España, todo lo relacionado con lo público va de mal en peor. Así que no venga vendiendo lo que no existe. Y, por cierto, que no se quede en el tintero.

En la misma rueda de prensa, mencionó el término “universidades de garaje” en Estados Unidos. Que se informe bien, que dicha expresión es utilizada principalmente fuera de las fronteras de los United States. Quizás porque los garajes, en el país de las barras y estrellas, son sagrados. Y si no, que le pregunten a Bezos, Gates y compañía, en qué lugar comenzaron su imperios. Algo impensable en la España del siglo XXI donde ser emprendedor es más una actividad de alto, altísimo, riesgo que empresarial.

Señor Presidente, deje de engañar al país. Deje de ocultar las miserias de su Gobierno porque a estas alturas, no cuela. Nada de lo que pongan en juego sus secuaces, podrá ocultar que pretendía graduarse cum laude y se ha quedado encharcado en un fango de corrupción, mentiras y, por supuesto, suspensos.

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