Humor

Me voy a la playa, playita, playota

En unas horas comienza el mes de agosto y, como me han encargado escribir un último artículo antes de las vacaciones, mi idea es contaros sobre el despiporre que voy a pegarme por las playas del norte. Aún no tengo claro si será en las del País Vasco, Cantabria o Asturias, pero lo que sí puedo afirmar es que las de Galicia están descartadas por estar demasiado lejos, y lo mismo ocurre con las de Andalucía y toda la España del este. ¿Canarias e Islas Baleares? Más de lo mismo.

Con total sinceridad, quiero comentaros que desconozco qué encontraré en aquellas playas que tengan la suerte de contar con mi presencia. Pero lo que sí tengo claro es que, durante este mes de agosto, espero no toparme con ninguna escena surrealista: ni burkinis inesperados, ni feministas exaltadas con los sobacos teñidos de morado, Tampoco con el típico espabilado disfrazado de aparcacoches, capaz de hacerse el generoso para sacarme unos euros. Con Gervasio, esas cosas no cuelan.

El agua podría calmar mi nerviosismo, salvo que me encuentre con el mayor de los peligros existentes en una playa. No, no se trata de tiburones, sino de un perfil mucho más temido como soporífero: el tarado climático. Esos que son capaces de soltar en plena conversación que, si el agua está más caliente de lo habitual, se debe al calentamiento global. Prometo que, si uno, una, une de esta especie llega a situarse a mi lado, terminaré orinándolo, orinándola, orinándole encima. ¡Que no, que es broma! Gervasio Cruziale es una persona lo suficientemente cívica como para respetar a gente de esa condición, aunque alguien así consiga hacerle subir la bilirrubina. Por cierto, hablar en tercera persona se me da bien, ¿eh?

Queridos lectores, ha llegado el momento de compartir con vosotros el párrafo más serio de este artículo, y al que especialmente quiero que prestéis atención. Desde hace tiempo escribo en Minuto Crucial porque tengo la libertad de expresar todo lo que pasa por mi mente creativa. ¿Cuántos de vosotros habréis sido los que navegáis por este medio digital para leer mis opiniones? Lo desconozco por completo. ¿Seréis uno, veinte o quizás dos millones de lectores? Ya sea lo mínimo o lo máximo, si entre aquellos que habéis hecho clic en mis artículos he conseguido sacaros una sonrisa entre línea y línea -aunque solo sea una-, mi propósito para este año y los anteriores estará cumplido. Lo cual me llena de orgullo y satisfacción, como al Emérito.

Porque mi objetivo en este espacio de opiniones sigue siendo hacer rabiar a los malos y animar, animar a los buenos. La energía que me da machacar a unos y motivar a los otros es la que me mantiene escribiendo… hasta que la ilusión se desvanezca dentro de mí o hasta que el director de Minuto Crucial me diga basta, aquí seguiré, aunque con nostalgia. Feliz verano a todos, todas y todes. ¡Nos vemos en septiembre!

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Gervasio Cruziale

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