España

Un año de la tragedia valenciana

Este 29 de octubre, Sánchez, Mazón y Felipe VI asistieron a un funeral por las víctimas de la DANA celebrado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Ahí fueron abucheados por una víctima de la tragedia, que les soltó aquello de que son: “unos traidores a la patria”.

Y es que el 29 de octubre de 2024, toda Valencia se inundó la noche de aquel fatídico día. La gente no fue avisada a tiempo, lo que les ocasionó pérdidas económicas y materiales y, peor aún, familiares. Muchos supervivientes temieron fallecer ahogados por la gran cantidad de agua mientras se encontraban en el parking o en su negocio, aún sin cerrar. Otros no corrieron la suerte de ser salvados.

El Gobierno se desentendió del sufrimiento de los valencianos; tardaron demasiado en enviar ayuda militar a la comunidad autónoma. Es más, el mismo Sánchez tuvo la frialdad de exteriorizar la frase: “Si necesitan ayuda, que la pidan”. Aquellos que fueron los primeros en llegar terminaron siendo militares de otros países, quienes no podían creerse el abandono por parte del Estado que sufrieron los valencianos.

Mientras el Estado abandonaba y dejaba a su suerte a quienes acababan de sufrir una gran tragedia, fueron asociaciones como Revuelta y ciudadanos normales y corrientes quienes se ofrecieron a limpiar las calles del lodo y barro, y a entregar comida y productos de primera necesidad a toda la Comunidad Valenciana.

A mediados de noviembre del año pasado, tuve la oportunidad de estar en Paiporta y Catarroja junto a los miembros de Revuelta, quienes estuvieron siendo difamados por toda la izquierda, al igual que la influencer Roro, a pesar de ayudar de manera altruista a la población afectada por verse incapaces de hacer lo mismo. Ambas localidades permanecían repletas de barro y lodo. En sus calles se podían encontrar vehículos militares y voluntarios de toda España con trajes especiales, botas y guantes, que yo también llevé los días que pisé tierras valencianas.

No solo fui testigo de cómo se encontraban los dos municipios que visité el 16 y 17 de noviembre, también quise dedicarme a escuchar los testimonios de los afectados, todos bastante duros, entre ellos, el de una mujer que no podía contener las lágrimas tras recordar lo que vivió aquella fatídica noche. Una reacción de lo más entendible.

Por ello no es de extrañar que reaccionaran con toda su rabia tras el atrevimiento de Sánchez de pisar Valencia provocando su huida. Incluso que se le lanzara un palo y varios ciudadanos se acercaran al vehículo oficial y lo terminasen zarandeando. Ya ha pasado un año… y Valencia sigue abandonada a nivel estatal.

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