«Mantén a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más cerca». Quizás eso debieron pensar aquellos que formaron esta mafia, que no deja de darnos episodios -a cada cual más esperpéntico posible- en el entorno de un país destrozado.
Quién nos lo diría: estamos gobernados por la mafia de La Rosa Nostra… o, más bien, dejándome de rodeos, la mafia de la PSOE. Porque sí, que nadie piense ahora que, por el encarcelamiento de Ábalos y Koldo, la mafia no va a continuar. Para nada. Claro que continúa. Y cada vez, más fuerte.
Si hay algo muy típico de las mafias, es que puedes cometer tanto crimen, excepto uno: no traicionar al que tienes a tu lado. No traicionar a quien consideras para ti, o más bien, para el resto de la organización, como la “familia”. Y estamos viendo cómo la PSOE actúa bajo las mismas directrices que se caracteriza como una mafia.
Más allá de todos los escándalos descubiertos, gracias a la UCO y gracias a personas que formaron parte de esa mafia, como Víctor de Aldama, y sin obviar que, evidentemente, falta por descubrir más escándalos escondidos entre las bambalinas de Ferraz.
Decía Ábalos, justo antes de ir a la cárcel, que fuesen a por Begoña -la mujer del presidente del Gobierno-, por su implicación en el rescate de Air Europa. Pero, señor Ábalos, ¿cómo se atreve usted a “traicionar” a la mafia? ¿Cómo se atreve usted, incluso, señor Ábalos, a contestar a la señora Yolanda Díaz, cuando esta le llamó “golfo” y mencionar qué hace con su casa? Ay, señor Ábalos, ¿sabe lo que significa arremeter contra la mafia, verdad? El señor Aldama necesita vivir protegido con guardaespaldas porque, desde que anunció tirar de la manta, atentaron contra su coche, en el que, por suerte, Aldama no estaba.
He mencionado antes que la mafia continúa y cada vez más fuerte. Porque, claro, en este punto, la mafia solo puede caer si es con grilletes, esposas y un juez mediante. Sin embargo, la mafia de la PSOE está dispuesta a todo. Porque lo tienen todo a su servicio: tienen funcionarios, tienen togados, tienen una legión de periodistas a su cargo, tienen un poder sindicalista muy fuerte y sustentado mediante favores y mordidas. Lo tienen todo. Y, teniéndolo todo, pues, como buena mafia que son, se permiten “quitarse de en medio” a quien haga falta, por el bien de “la familia”.
¿Qué Ábalos, Koldo y Santos Cerdán pueden ir a la cárcel? Pues van a la cárcel. Nos los quitamos de en medio y, si nos traicionan, pues los silenciamos y los señalamos como los responsables. Todo sea por mantener en el poder al líder de la banda del Peugeot, Pedro Sánchez, a su mujer, a su hermano y a todos sus leales súbditos. Y, mientras, mantienen una estricta relación, basada en los favores encomiables de la mafia, para tener contentos a aquellos que necesitan estar en el poder.
Pero no hablemos de los que ya sabemos, de los independentistas, los secesionistas y los terroristas abertzales, no. Ellos no son mafia, son plebeyos agradecidos que rinden cuentas a la mafia para permanecer en el poder. Mejor hablemos de cómo la mafia se mueve con sus verdaderos socios, aquellos a los que también les deben un favor y pleitesía, y que se deben a ellos.
Son precisamente a esos socios que, fuera de España, con quienes entablan relaciones para reforzar la alianza y, con ella, el control del territorio. De la misma manera que en El Padrino hay cinco familias -Corleone, Tattaglia, Cuneo y Stracci-, pues también la PSOE, como no, dispone de otras mafias, como la mafia venezolana, compuesta por Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez, en la cual su exlíder y actual testaferro, José Luis Rodríguez Zapatero, coordina las operaciones. En México con Claudia Sheinbaum, en Colombia con Gustavo Petro, y en Brasil con Lula Da Silva.
Ya puede estar su mujer imputada y su hermano. Ya puede haberse quitado de en medio, metafóricamente hablando, a los Santos Cerdán, Koldo, Ábalos y Aldama. Ya puede incluso seguir alargando la legislatura con tal de no convocar elecciones sin aprobar los presupuestos generales. Nada de eso importa. Pedro Sánchez no se irá, porque una mafia no se acaba solo con esto. Hace falta mucho más. Y, por eso, la mafia continúa.
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