España

La derecha gana, España también

Madrid se ha manifestado en unas elecciones autonómicas. La capital de España y los pueblos de alrededor no quieren comunismo ni perroflautas ni izquierda tuneada amante del pensamiento globalista. Madrid lo que quiere es una derecha contundente que mire por sus vecinos y, por ese motivo, las dos derechas se tienen que poner a hablar –PP y Vox—por el bien de los madrileños y también de España, dejándose atrás las rivalidades que tuvieron lugar entre ambas formaciones por las disputas que se traían ‘sus’ jefes.

Isabel Díaz Ayuso y Rocío Monasterio, dos féminas ganadoras, auténticas feministas que no esconden su amor por España en cada momento que aluden al nombre de nuestro país, o cada vez que sacan nuestra bandera a pasear. Me encantan ambas a partes iguales porque tienen el valor del cual carecen muchos de sus compañeros hombres. Las dos espero que sean más inteligentes que Abascal y Casado y comiencen a darse la mano por los intereses de Madrid. El enemigo para Vox no tiene que ser el PP ni el del PP serlo Vox. A quien hay que temer es a la izquierda. Ellas son adversarias que juegan en distintos equipos, pero en una misma selección, España.

Lo de la Presidenta de la Comunidad de Madrid a la hora de disolver el gobierno autonómico fue un riesgo que cualquiera no estaría dispuesto a tomar. No todo el mundo es tan osado de ejecutar una acción así y de manera tan brusca -tras el intento de traición de Cs- un Gobierno ‘supuestamente’ estable y, sin embargo, Ayuso, le echó ovarios, obteniendo en la noche de ayer el premio a su osadía y entereza: la confianza de la inmensa mayoría de los madrileños y, entre ellos, seguro que unos cuantos siendo votantes de la formación naranja o ex de izquierdas poseedores de negocios que han visto cómo Ayuso se partía la cara por ellos.

Ahora a Isabel le toca el más difícil todavía, plantarle cara a Casado para decirle que Vox no es la extrema derecha -como bien lo llegó a afirmar en su día en LaSexta cuando no tenía el liderazgo que tiene hoy en día- sino que es un fiel aliado con el que pueden ir unidos de la mano y por el bien de España. Ni Casado debe sacar pecho de los resultados de Ayuso ni tampoco Gabilondo considero que sea el gran culpable de la debacle del PSOE. Ayuso va por libre y no descarto que en un futuro acabe disputándole la presidencia al líder del PP, todo es cuestión de tiempo.

La derecha debe formar alianzas, sin complejos. Lo mejor que pudo pasar en estos comicios ha sido que no se lograra la mayoría absoluta por parte de nadie, para que el que ganador –en este caso, el PP de Ayuso—no se convierta en una ‘derechita cobarde’ que haga parecer a su partido como un primo-hermano de la progresía, porque como bien sabemos, hay políticas del PP que no tienen muchas diferencias con las que tiene la izquierda y para evitar esa línea ‘progre’ del PP, debe estar Vox especialmente para marcar la hoja de ruta sobre temas relacionados con la inmigración ilegal en donde los de la formación liderada por Pablo Casado son muy blanditos.

Quiero creer que Ayuso va a ser generosa con Monasterio. De hecho, no ha descartado meter en el Gobierno a Vox a pesar de que Abascal y la líder de Vox en Madrid han declinado esa opción algo que por un lado lo veo una estrategia política, ya que ser ‘el secundario’ dentro de un partido quema –véanse los casos de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid o el de Podemos dentro del Gobierno socialcomunista- y por el otro, acaba siendo algo digno de admirar porque ese hecho demuestra que Vox comulga con sus ideas cuando afirmaban que no iban a hablar sobre cargos en ningún momento.

A las dos lideresas de la derecha, las considero dos mujeres inteligentes. Por ello espero que, en caso de no formar un gobierno de coalición sus respectivos partidos, al menos sean flexibles a la hora de formalizar propuestas por el interés de los madrileños, ya que van a dirigir el barco de la Comunidad Autónoma en la que se encuentra ubicada la capital de España, motivo suficiente como para que esta se vuelva un referente para todas las demás existentes en nuestro país y también por el bien de nuestros intereses tanto en España como el mundo.

Los españoles han hablado. Quieren contar con un gobierno en el que la libertad sea la seña de identidad. Uno de derechas que plante cara a las políticas de Sánchez y de Podemos. Por ese motivo, ahora les toca a Isabel Díaz Ayuso y a Rocío Monasterio formalizar ese gobierno de coalición o al menos que puedan convivir ambos partidos pensando en los intereses de sus respectivos votantes, que en el fondo no son tan diferentes en la manera de pensar. La derecha gana y, con este resultado, España también.

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