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90 minuti en el Bernabéu

Queridos amigos, el fútbol está lleno de situaciones que no siempre son lógicas. Muchas veces son inexplicables, y en algún caso, milagrosas. En este último grupo podemos meter lo acontecido en la eliminatoria de Champions entre Real Madrid y París Saint-Germain. El PSG fue inmensamente superior en 150 minutos de contienda, tiene la delantera más temible del planeta, y sin embargo el vencedor de la eliminatoria es el Madrid.

Tras un partido de ida en el que los blancos aguantaron como pudieron, la remontada pasaba por el espíritu de las remontadas de antaño, de la época de jugadores como Juanito, en la que los primeros minutos eran claves y el Bernabéu era una auténtica Caldera a presión, lo que provoca un gran miedo escénico al rival. La afición merengue cumplió su parte, pero el PSG aguantó el empuje local y a partir de ahí empezó a crecer.

Sin duda, ha quedado claro que el mejor jugador es Kylian Mbappé, que hizo y deshizo a su antojo y volvió loca a una defensa que probablemente será la suya en la próxima temporada. Marcó tres goles, dos de ellos anulados por fuera de juego, y fue un quebradero de cabeza para los pupilos de Ancelotti, y especialmente para Dani Carvajal. Así, el 0-1 al descanso parecía un golpe definitivo.

Sin embargo, varios factores desencadenaron el vendaval blanco en la segunda mitad. El primero fue obra de Ancelotti, al que los cambios otorgaron un mejor tono físico del equipo, algo fundamental para asfixiar a los parisinos con presión alta. El segundo fue Donnarumma, que con un error impropio de su nivel dio alas al Real Madrid para que, llevados por la magia de las grandes noches del Bernabéu, mostraran las carencias de un equipo en el que, por muy buenos jugadores que se tengan, si no trabajan todos por el equipo es imposible ser campeón.

Y luego está Karim Benzema. De el se han dicho todo tipo de barbaridades. Ha vivido a la sombra de Cristiano Ronaldo siendo fundamental por su tipo de juego, se ha echado a la espalda al equipo cuando le ha tocado y ha demostrado que el «Gato» era en realidad un tigre de garras afiladas que, con empuje y calidad, anotó un hat-trick histórico para superar a un tal Alfredo Di Stéfano, quedarse a tiro de otro tal Raúl González Blanco y entrar en el Olimpo madridista.

En resumen, el equipo pudo más que la individualidad, la leyenda derrotó al dinero y será el Real Madrid el que esté en el bombo de los cuartos con un premio doble: por un lado, pasar de fase y por otro, eliminar a uno de los grandes favoritos. Y todo por seguir honrando la mítica frase de Juanito: «90 minuti en el Bernabéu son molto Longo».

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