España

La Ocasión la pintan calva

Viniéndome a la cabeza esa expresión, al parecer, de origen greco-romano y que hace referencia a la diosa Ocasión, completamente calva excepto un gran mechón en la frente, le hago un paralelismo a la situación sociopolítica que estamos padeciendo. Cuando la oportunidad se presenta de frente, hay que asirse al mechón, porque cuando pase, ya no habrá donde agarrarse. La oportunidad que los españoles vamos a tener de frente a tres meses vista es única para no dejarla pasar si realmente queremos recuperar trabajo, sosiego, tranquilidad, hermandad, economía… y en lo estrictamente social, valores, simplemente valores.

Yo sé que aún quedan (cada día menos) personas que aún tienen sus dudas de qué votar ante las próximas urnas. De un lado los que se definen en el ser –yo soy de izquierdas –los que de alguna forma temen por su puesto de trabajo porque depende de la administración; bien por ser profesional en la misma o por cargos elegidos. Yo pienso que también han de pensar en sus cercanos, en aquellos que han de buscarse un trabajo de forma autónoma. A estos yo les diría que, en el ser, se puede ser y se puede estar. Perdón por el retruécano. Este segundo verbo permite aprovechar las oportunidades de mejorar, porque como las dejemos pasar, nosotros seremos responsables de la debacle que nos está trayendo este Gobierno.

Tenemos que recuperar la solidaridad interregional, la unión de fuerzas y esfuerzos, la serenidad, en suma. Hemos de volver a hablar de las personas, en lugar de sectorizarnos en hombres y mujeres de izquierdas y derechas. Cómo vamos a estar unidos, cómo vamos a levantar las persianas del día a día con la escopeta montada, cómo vamos a sostener un mínimo de ilusión y optimismo para afrontar dificultades, cuando cada día nos desayunamos un sapo que habría sido fácilmente evitable, sin leyes nuevas imposibles, sin gastos gubernamentales innecesarios y cuando son necesarios los pagamos dos o tres veces por la ineptitud de nuestros dirigentes. Pongo los casos, por citar algunos de los últimos, el de los trenes de Cantabria que se han fabricado con un gálibo mayor que el que permite la infraestructura, o el de las armas para la guardia civil, que no les valen, o ese reciente viaje de Sánchez a Marruecos para cosechar ridículos, con una corte de dietas, un Falcon chupando euros y un Rey que pasa del tentetieso.

Pero está a nada la Ocasión, aunque sea cosa pagana, nos debe hacer reflexionar en dos direcciones, una realista y pragmática y otra más etérea pero homologada como efectiva. Vamos a creernos las encuestas, no las de Tezanos claro, sino las serias, las que aciertan. Las tendencias son las que son. Cuando esto ocurra no se producirá un cambio de la noche a la mañana. Los daños que estamos padeciendo solo se corregirán yendo a la causa original, la prevención. Esto se apreciará más a largo plazo, pero habrá merecido la pena el esfuerzo. Mantengamos la ilusión y aprovechemos el último hálito de democracia que desaparecerá en cuánto dejemos pasar a la diosa y no podamos ya agarrarla.

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