España

Lo que hemos perdido y debemos recuperar

Como siempre digo en todos mis artículos, la izquierda vino a España a empeorar las cosas. No es un secreto para nadie que Pedro Sánchez, en toda la legislatura, no haya dicho ni tan siquiera una sola verdad desde que es presidente del Gobierno. Él es un auténtico especialista en decir una cosa y la contraria. Todo esto sin ponerse colorado.

A la gran mentira de que nunca pactaría con Bildu, se le unen otras tantas como, por ejemplo, la de que venía a atacar a los corruptos y, sin embargo, ha hecho todo lo contrario, reducir las condenas de aquellos que delinquen, tal y como ocurrió con la malversación y la sedición para favorecer a sus socios golpistas e independentistas.

Mentira tras mentira, engaño tras engaño, todo ello con la intención de mantenerse en el poder. Parece dormir bien, a pesar de que según él no podría lograría poder dormir por las noches en caso de pactar con podemos. Sin embargo, permite al comunismo atacar nuestras instituciones, la monarquía y a nuestros empresarios que tanto aportan, como ocurrió otrora con Amancio Ortega y hace no mucho con el propietario de Mercadona, Juan Roig.

Ya nadie se salva de las consecuencias de un gobierno que no beneficia a nadie, por el contrario, es una lacra para España y para los españoles. Pero no sólo prometer algo y hacer lo contrario es lo que define al Gobierno social comunista liderado por Pedro Sánchez. Su ejecutiva tiene otras consecuencias; el odio visceral a nuestra cultura, a nuestras fiestas y tradiciones y porque su objetivo acaba siendo aniquilar todo lo que huela a España, todo lo que nos hace diferentes y especiales como pueblo, con aquello por lo que nos envidian otros países y civilizaciones.

Tampoco hay que olvidar que ataca nuestra religión cristiana y la Semana Santa y no solo el presidente del Gobierno, sino que también Alberto Garzón quien además pone trabas a nuestra gastronomía vetando la carne o el jamón serrano cuando luego resulta que él la disfruta cuando quiere. Hablando de trabas, también acaban atacando a nuestros ganaderos, los creadores de riqueza y empleo en el mundo rural. Volviendo a Sánchez, tenemos un presidente que no felicita la navidad a sus compatriotas y, sin embargo, se dedica a felicitar el ramadán.

Nuestra lengua es otro de los símbolos atacados por sus socios independentistas. Sobre todo, cuando otros compatriotas que habitan en el País Vasco o Cataluña, son discriminados cuando se ponen obstáculos para que estos no puedan ejercer el derecho de la lengua de todos los españoles. El Gobierno ve que en esos territorios ejercen la discriminación contra nuestro idioma oficial y se lavan las manos como Pilatos. El propósito que traen unos y otros es dividir a los españoles y, para ello, atacan todo aquel signo que representa a nuestro país, aquellos que nos unen y hacen genuinos.

Todo ello jamás lo conseguirán. De esto estoy muy seguro, porque los españoles amamos nuestras raíces, cultura y fiestas. Un Presidente, por muy importante que se crea, nunca en la vida podrá acabar con los siglos de arraigo. Pedro Sánchez no va a triunfar en su empeño por destruirnos. Estoy completamente seguro. 

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