
Mucho se habla de las redes clientelares que se dibujan bajo el poder de los partidos políticos para recabar el apoyo suficiente como para permanecer en el poder. Siendo estos, en su gran mayoría, el origen de los voceros de unos y otros partidos, sólo se reparten las migajas de sistemas que, cada vez más descubiertos, reparten desde puestos de alta remuneración hasta, en los casos más delictivos, incluso mordidas o partes importantes de una corrupción que se ha vuelto tan habitual en los medios que no provoca, como en otros tiempos o en otros países aún sucede, una revolución social para recuperar el poder democrático en el pueblo a través de unas elecciones.
Así, con el método de “untar”, presuntamente se acuerdan desde favores personales hasta decisiones que afectan a la totalidad de la ciudadanía, votos a cambio de favores en el mismísimo hemiciclo del Congreso de los Diputados. Todo parece tener un precio y todo precio parece que estaría dispuesto a pagarlo Sánchez con tal de seguir permaneciendo en el poder.
Uno de los problemas más significativos surge cuando algunas de las piezas clave de la “resistencia” gubernamental a abandonar el poder se encuentran en apuros judiciales o, directamente, condenadas. Tal es el caso del ex Fiscal General del Estado, condenado por el Tribunal Supremo. En estos casos, y en pro de los servicios prestados, parece ser que el Gobierno sabe encargarse de sacar del apuro o restablecer la dignidad pública, o lo intenta, a través de cualquier medio que le otorgue el poder. En vías va, su condena, de un indulto que pocos fuera de la órbita del sanchismo sabría entender o justificar.
Pero hay veces que se producen, también, jugadas maestras. Tal es el caso de José Luis Ábalos, hasta hace relativamente poco uno de los hombres fuertes del Presidente, aunque este lo negara, más que San Pedro a Cristo, una vez caído en desgracia y entrado en prisión. Curioso es que, una vez que este amenazó con tirar de la manta el silencio se apoderada de él hasta que el día de ayer, pronunciando la frase exclamativa “¡Objetivo conseguido!”, consiguió un sueldo vitalicio, llamado según él jubilación, cifrada en su máxima expresión en unos 47.000 euros al año y que acompaña, tras su abandono de escaño y el fin de su aforamiento, una serie de cambios en sus procesamientos que afectarán, asimismo, al que fue número dos del PSOE, Cerdán, que podría ver eternizarse sus procesos mientras que el PSOE gana un importantísimo tiempo ante una serie de previsibles condenas. ¿Casualidad? Yo diría más bien que causalidad.
Ahora sólo le basta al PSOE terminar por controlar el aparato judicial para convertir a sus ex compañeros en memoria democrática viva de santos (sin Cerdán) mártires víctimas de la inmundicia ultraderechista, machista, fascista y no socialista. Cuánto aprendieron de los nacionalistas extremos catalanes en su eufórica manera de cambiar la historia y llegar a convertir a místicos como Santa Teresa o a escritores universales como Cervantes en catalanes. Bueno, Cervantes, además de catalán, este año ha aparecido homosexual a los ojos de un director sumamente creativo. Que oigan, pudiera ser que lo fuera, porque entra dentro de las posibilidades, pero que pruebas pruebas… aunque esto da igual si el resultado es el que nos gustaría que fuese el original para mayor gloria. Todo es susceptible de adaptación porque, al estilo de las mejores películas americanas de serie B… basado en hechos reales no significa que nada fuese como se cuenta, sino que hubo algún hecho concreto que pudiera coincidir. Efectivamente, basado en hechos reales, pero solo basado.
En fin, que tenemos montado un circo que parece ser que podría indigestar al PSOE a tenor del anuncio hecho en sede judicial por el señor Aldama sobre la entrega de un documento de la que hoy es Presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, en el que aparecerían datos sobre la presunta financiación ilegal del partido de los socialistas españoles dirigidos por el hoy Presidente de España, Pedro Sanchez, el oculto. En este punto tengo que hacer una reflexión, lo siento. ¿Alguien se hubiese imaginado hace 15 años que se hubiese producido en nuestro país una tragedia de las dimensiones del accidente de Adamuz y que el Presidente del Gobierno no hubiese ido al funeral por las víctimas? Era una pregunta retórica. Todos sabemos la respuesta.
En fin, vamos acabando una semana que nos deja tantos titulares más propios de la creatividad surrealista de Buero Vallejo que de la realista de un Galdós al que tampoco le temblaba el pulso a la hora de retratar situaciones.
Eso sí, no me digan que no se han dado cuenta de los diversos niveles de redes que se han tejido en torno a este Gobierno, al PSOE y, muy especialmente, a su secretario general y Presidente de España, Pedro Sánchez.
Oiga, está muy bien, en base a la libertad, que no en base a la legalidad, que cada pez se meta en la red que le parezca más oportuna. Eso sí, pez que en red se mete… tarde o temprano, acaba siendo pescado.
Periodista, Máster en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos por la Universidad de Granada, CAP por Universidad de Sevilla, Cursos de doctorado en Comunicación por la Universidad de Sevilla y Doctorando en Comunicación en la Universidad de Córdoba.
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