Ideas, palabra y coraje: lo que la derecha debe recuperar

La derecha mediática parece haberse instalado en una peligrosa comodidad: la del repliegue constante. Mientras tanto, un número creciente de activistas de izquierdas —procedentes de ámbitos tan dispares como irrelevantes para el debate público— accede sin dificultad a plataformas de primera línea desde las que difunden sus planteamientos ideológicos como si fueran verdades reveladas. Lo hacen en tertulias televisivas, espacios radiofónicos o columnas de prensa, amparados únicamente en la defensa de su propio marco ideológico, sin rigor y, además, sin pudor alguno.

Como señalé en mi último artículo publicado en Minuto Crucial, tanto los medios liberales como los conservadores han optado por dos estrategias tan cómodas como inútiles: el silencio o la réplica reactiva. Y ambas, lejos de neutralizar la influencia del activista de turno, terminan amplificándola. La solución no es seguir dándole foco al treintañero disfrazado de Marianico ‘El Corto’ ni a la “influencer” reconvertida en analista política, que imita con aspavientos a la Esteban mientras repite, con mala baba y sin criterio, lo que alguien le dicta por el móvil minutos antes. La solución es confrontarlos con aquello que más temen: palabra, cultura e inteligencia.

La derecha necesita impulsar voces con verdadera solvencia, capaces de articular argumentos sólidos y de exhibir un carisma que desmonte sin esfuerzo los discursos demagógicos de los activistas de izquierdas. Voces que no se arruguen ante el descrédito fácil ni ante las etiquetas ideológicas que la izquierda reparte con generosidad cada vez que se siente cuestionada. Porque ruborizarse, pedir disculpas o adoptar un victimismo infantil no es una estrategia: es una rendición insultante.

Como periodista liberal‑conservador quiero abrir los ojos a los medios que pertenecen a mi propio espectro. Si la derecha pretende ganar la batalla del relato a la izquierda, debe dejar de esconderse y asumir que la contienda de las ideas se libra delante de los focos y ante entrevistadores que pueden incomodarse ante preguntas o respuestas políticamente incorrectas, directas y sin pedir permiso. Al votante transversal —el único al que yo catalogaría realmente como de centro— hay que despertarlo… y para ello necesita ver quién defiende la verdad y quién se refugia en la demagogia barata.

La retórica simplista de los sectores izquierdistas, tan rentable para ellos, debe ser señalada y desmontada por actores, escritores y personalidades de la cultura con el conocimiento y el dominio de la palabra suficientes como para dejar en evidencia a quienes viven del populismo fácil. Porque cuando el populista de turno se queda sin consignas, solo le queda el insulto y la pataleta, acompañado del amago de abandonar el plató. Y es ahí donde se revela su falta de señorío y autenticidad. Hay cantera dentro de la derecha, pero parece que no interesa sacarla a relucir, salvo cuando se trata de políticos… y a esos, desde luego, prefiero no mentarlos, ya que siempre defenderán, por encima de los intereses de España, los de sus propias siglas políticas.

En definitiva, creo —y desde aquí lo manifiesto— que la derecha no puede seguir cediendo terreno cultural por miedo, por comodidad o por falta de ambición. Necesita referentes capaces de elevar el nivel del debate, no de rebajarlo. Necesita inteligencia, no ruido. Y, sobre todo, necesita entender que la influencia no se recupera escondiéndose ni limitándose a criticar al vecino de izquierdas, sino dando la batalla con determinación y sin complejos. Porque defender los postulados liberal‑conservadores no debe verse como una deshonra, sino como un orgullo. Medios “derechones”, echadle narices e impulsad a personalidades potentes para que el combate ante los demagogos termine en un KO técnico frente a la izquierda oportunista.

¡Informado al minuto!

¡Síguenos en nuestro canal de Telegram para estar al tanto de todos nuestros contenidos!

https://t.me/MinutoCrucial

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*