Deportes

«Dejadles pasar, de esto vivimos»

Queridos amigos y lectores, hoy es tiempo de fútbol en Minuto Crucial. Hoy vamos a intentar rescatar la esencia de este deporte, el motivo de que sea un gran negocio, la clave de todo este mundo tan alocado. Y lo hacemos con la frase del hermano de Pedri hace unos días en la salida del entrenamiento del Barcelona a los guardas de Seguridad de Sant Joan Despí.

Es cierto que en el club no se respira el mejor ambiente, que venían de un escrache a Koeman bastante desagradable, y que los aficionados se enfadan cuando a su equipo no les va bien. Eso obligó al club a reforzar las medidas de seguridad para evitar incidentes mayores. Lógicamente, Pedri tiene poca culpa de lo que sucede actualmente en el Barça, ya que su lesión por sobrecarga tras los Juegos Olímpicos de Tokio no le ha permitido jugar ni un solo minuto, y eso ayuda a que la gente siga teniendo cierta estima en él.

Es también una realidad que los aficionados se pueden dividir en tres grupos fundamentales. Los primeros son los ultras. A estos no les importa nada el fútbol y lo usan como coartada para hacer ciertas tonterías y barbaridades por otro tipo de inclinaciones. Los segundos son los fanáticos, en mayor o menor medida, que quieren ver a su equipo ganar, tienen el fútbol como una pasión y además sienten un cierto grado de empatía con los jugadores, por lo que no suelen verse involucrados en problemas sino que más bien son los que participan en esos momentos tan tiernos y agradables que nos regala este deporte. Y por último tenemos a los aficionados sin equipo y/o «piperos», en el que me incluyo, que son los que van simplemente a ver el partido, con poca aversión a los clubes y que van a los estadios a ver más el desarrollo del espectáculo que a animar, como si fueran otros actos deportivos o culturales

Pero esto va mucho más allá. Pedri y su hermano dan una auténtica demostración de lo que es la humildad en futbolistas de alto nivel, de tener los pies en la tierra y de alejarse de ese mundo de fama, dinero y anuncios de calzoncillos. Los aficionados son el auténtico motor de este negocio, son los que descargan su emoción en las gradas y, aunque exigen, son claves en muchos casos para el devenir de su equipo. Porque un fútbol con aficionados agradecidos y jugadores que los respeten y atiendan, es mucho más fútbol.

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