
La maniobra del Gobierno para sacar adelante el descuento de penas a los asesinos etarras ha sido una jugada diabólica de un PSOE que tiene bailando a una oposición -ahora sí podemos decirlo claramente- de analfabetos funcionales. Lamentable que partidos como el Partido Popular o Vox se vanaglorien de ser el dique de contención contra el terrorismo, pero que luego acaben engañados como chinos votando a favor de la liberación de asesinos como Txapote.
Sinceramente, nunca en la vida había pensado en llegar a contemplar semejante esperpento por parte del Congreso de los Diputados; supongo que las familias de las víctimas de ETA deben estar, como poco, indignadas. Una vez cometido el error, unos tiran balones fuera y otros se dedican a victimizarse, asegurando que lo enmendarán en el Senado. Que te engañen unos trileros socialistas es un problema, pero que pretendas engañar al ciudadano español prometiendo cosas que no son viables, después de que te la hayan colado a ti con vaselina, es el colmo.
¿Dónde narices estaban Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal mientras el PSOE se bajaba la bragueta y meaba encima de todos los españoles? Uno en una isla de Portugal y el otro criticando a Alvise Pérez en una entrevista concedida al diario de tirada nacional. Esta es la política, amigos: diputados que cobran un pastón, que poseen muchísimos privilegios por ser lo que son, que no tienen ni tan siquiera el generoso detalle de leerse un documento que no pasa de diez hojas para comprender lo que están a punto de votar. ¿Se imagina que usted contrata un abogado, le otorga un poder de representación y este lo acaba arruinando? ¿Qué haría con ese profesional? Yo, como poco, lo despediría. ¿Cuántas dimisiones ha visto usted en el Partido Popular o en Vox tras este error garrafal? ¿Esto no dice nada?
Y, mientras tanto, el Cuarto Poder continúa desviando la atención de todo el problema. Puede que aún sea lo bastante joven como para no entender por qué motivo están ahora tratando de atacar al Rey Emérito sacando basura de hace 30 años. Sí, el Rey ha podido ser un golfo y la Reina Sofía de siempre ha tenido unos cuernos de tan grandes dimensiones que sería imposible que pudiese entrar por la puerta del Palacio Real, pero eso forma parte de su intimidad y su privacidad no nos compete en absoluto.
Seamos realistas, a los españoles no nos interesa semejante basura. Lo que realmente nos preocupa es la tasa de paro que hay en España, la subida del IVA y el futuro negro de los jóvenes. También el egoísmo de una buena parte de la generación ‘baby boomer’, que especula con la vivienda y que solo piensa en seguir cobrando su ostentosa pensión, mientras los jóvenes malviven desempeñando trabajos precarios.
Puestos a hablar de posibles cornamentas y líos de faldas, podríamos hablar de los de la marquesa de Galapagar, convertida en fútil eurodiputada cobrando cantidades que antaño le resultaban indignantes y que, sin embargo, ahora son una bendición del contribuyente, viendo que acaban en su bolsillo. Quema sus últimos cartuchos en política con su chupipandi por Bruselas, haciéndole ver al mundo que trabaja, después de habernos legado a los españoles una ley infame que ha llenado las calles de España de agresores y depredadores sexuales. Por cierto, si algún oportunista acérrimo del PP o Vox viene a aleccionar, cabe recordarles que el lunes los dos grandes partidos de la oposición votaron a favor de la excarcelación de etarras. Como he dicho, a los españoles de bien los líos de faldas nos traen sin cuidado.
Gracias a PSOE, Sumar (Podemos), PP y Vox, tenemos una sociedad maravillosa. Sus decisiones han logrado beneficiar a distintos tipos de gentuza, cada uno con lo suyo. El IVA sube, los impuestos también, incluso el paro. ¿Es ese el cohete del que hablaba el Gobierno? Hablemos de lo importante: la vida oculta del Rey Emérito; no hablemos de los casos investigados por corrupción del PSOE, tampoco de la imputación de la esposa del Presidente del Gobierno por diversos delitos, ni de la actitud de cierto exministro increpando a periodistas acreditados cuando le preguntan por el uso que ha podido darle del dinero público. Lo mejor de todo es que, en el año 2027, esas cuatro formaciones que he mencionado se llevarán el 80% de los votos. Diría que España y los españoles no merecemos semejante cruz, pero tal vez los españoles sí que nos lo merezcamos.






El enfado es monumental y se nota.
Lo que no es normal es el silencio de algunos políticos.
Antonio Fajardo explica de forma perfecta el enfado y hace preguntas al lector.
Las respuestas quizás no lleguen jamás por parte de nadie pero en España todavía hay esperanza habiendo ciudadanos como el mencionado
Grande Antonio.
Los baby boomers nos hemos ganado la pensión y no tiene nada de ostentosa