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‘The Ritual’: exorcismos y el lado oscuro de las personas

Esta semana voy a hablaros sobre The Ritual -conocida como Exorcismo-, una película de terror estadounidense de este año 2025, dirigida y coescrita por David Midell. Basada en una historia real, sigue a los sacerdotes Theophilus Riesinger (Al Pacino) y Joseph Steiger (Dan Stevens), mientras intentan dejar de lado sus diferencias para salvar a Emma Schmidt (Abigail Cowen), una joven presuntamente poseída, mediante una serie de peligrosos exorcismos.

Las personas, en la vida real, están movidas por energías e impulsos cerebroneuronales que controlan su mente y, en definitiva, su comportamiento. A veces, las enfermedades mentales desequilibran a las personas de manera profunda e irreversible, lo que les hace vivir internadas en un hospital para evitar autoagredirse o agredir a los demás. Personalidades que, sin medicación, les sería prácticamente imposible integrarse en nuestra sociedad.

Otras situaciones que pueden darse son las mismas que acontecen en The Ritual: que una fuerza oscura demoníaca es la que invade el cuerpo de la chica protagonista, quien parece estar poseída por el mismísimo diablo. Como bien dije anteriormente, está basada en hechos reales, y cuya única curación llega a ser únicamente la realización de un exorcismo.

The Ritual muestra el lado humano de cada personaje, con sus virtudes y defectos, incluso también sus propios pecados. El sacerdote católico Theophilus Riesinger tuvo la oportunidad de hacerle un exorcismo a Emma Schmidt, una mujer de aproximadamente unos 40 años, quien había estado sufriendo una posible posesión demoníaca desde que era adolescente. Por cierto, resulta increíble ver en la película cómo se transforma la poseída, retorciéndose la cara y explotándosele diversas venas, hasta el punto de poder mover camas o arrancar cabelleras. Los pelos de punta.

Además, el latín, en esta película, cobra sentido, especialmente cuando tiene lugar la posesión demoníaca. No ocurren fenómenos muy fantasiosos, sino todo lo contrario: con bastantes dosis de realismo y sin grandes efectos especiales. No obstante, considero que esta película es bastante entretenida, con la cual el espectador no se aburrirá, ni tiempo le dará a echarse una cabezadita.

En definitiva, como espectadores, estoy seguro de que saltaréis de la silla o quizás cerraréis los ojos en las escenas más explícitas, aunque merece la pena. Y, como anécdota para concluir -aunque os parezca raro-, el exorcismo existe, e incluso en pleno Vaticano cuentan con un grupo selecto de especialistas especializados en exorcismos. Por eso, este largometraje es tan real o más de lo que parece.

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