Krampus Sánchez por Navidad

Todo es predecible cuando todo es cristalino, cuando la verdad se va imponiendo en el día a día y no existen los resortes del oscurantismo, del arrepentimiento de lo dicho, de lo prometido, de lo santificado como consigna y destrozado como realidad. La situación política en España pasa por unos momentos críticos. Tanto es así, que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya está más que deslegitimado a nivel internacional entre una serie de países que con mucho menos de lo que se sabe hoy en día aquí, han visto descabezar ministros y jefes de gobierno.

La elevada inflacción, la carga de la subida de los alimentos y la de los productos de consumo habitual muy por encima de la subida de los sueldos, cuando esta se haya producido, avecina unas navidades que no reflejan la economía de cohete que nos describen en el Gobierno. Ni siquiera el SMI o las ayudas del Mínimo Vital pueden enfrentarse a estos precios y a unas fiestas que se caracterizan por el consumo familiar de víveres.

Los cinturones, que no se recuerdan más apretados en democracia, baticinan un descontento en aumento que inspira el más que absoluto distanciamiento de cualquier sentimiento de empatía con personajes como el ministro, hoy enjuiciado, que se lamentaba ante los medios por sentirse solo y no tener «ni siquiera una secretaria», menos aún después de conocer todo lo que hemos sabido, en lo económico y en su comportamiento particular por su «adicción» a las «chicas de compañía».

Lo cierto es que si algo no nos han robado aún, es la esperanza depositada en la posibilidad de votar, de ejercer el derecho constitucional de decidir quién o quiénes queremos que nos represente cuando llegue el día y lugar para poder hacerlo en unas elecciones democráticas. De lo que sí podemos dudar es de que no hayan jugado en anteriores ocasiones con nuestros votos emitidos, a tenor de los escándalos tras escándalos surgidos en torno a este tema en diversos municipios, y ahora en el voto por correo en Extremadura.

Hoy, y no lo digo yo, como señalaba el malogrado políticamente Pablo Iglesias el de Podemos, sino que lo dicen las encuestas. Cada día que pasa más ciudadanos españoles esperan con asia poder pronunciarse para así acabar con esta pesadilla de gestión, de engaños, de insultos a la inteligencia y a la sensatez y de estímulo para seguir avanzando con credibilidad.

Krampus Sánchez, sin embargo, no sabe nada, no conoce a nadie, no entiende qué pasa, sólo ve fango, fachas y fachosfera, y coaclas, aunque no sea capaz de distinguir su propio fango, su propio autoritarismo, ni a las ratas de sus coaclas, que parecen reproducirse como las cucarachas por vía judicial.

Podríamos escribir más que un libro, una enciclopedia de lo que ha estado aconteciendo en los últimos meses y cómo se ha ido destapando, tapadera tras tapadera, hasta encontrar un auténtico lodazal inmerso en las profundidades de un agujero sin fin por el que, por cierto, se ha estado colando gran parte de nuestro dinero, que habría ido a parar adónde parece ir describiendo las instrucciones judiciales. Tal es el escandaloso rescate de la aerolínea sin aviones Plus Ultra. Bueno, escandaloso fue cuando se hizo ese rescate. Ahora que se ha sabido lo que había detrás… no quiero que Google nos penalice.

Siento enormemente haber comenzado así este artículo, pero esto ya debe formar parte y es parte de la memoria histórica de este país, porque ha sucedido, está pasando y está marcando una época de la historia de este país y de todas nuestras vidas. ¿Que quieren reformar la Constitución? La mejor reforma que pudieran hacerle es impedir a través de ella que sinvergüenzas sin escrúpulos se aten al poder a toda costa y contra todo pronóstico. Y no hablo sólo de la izquierda, también lo hago de la derecha y de la ultra derecha, que bonito panorama está dibujando estos días con lo de los jóvenes y el dinero y la Dana y los golpes en el pecho… qué poca vergüenza.

No quiero con esto alargarme mucho más, ya que la intención final de este artículo no es otra que dar aliento, de lanzar el mensaje de que esto debe pasar cuanto antes y que el próximo año tiene que tener la fecha para que ocurra.

Os deseamos, a través de estas líneas, los mejores deseos, las mayores esperanzas y los abrazos más sentidos para que podamos disfrutar, en familia, de eso que aún no nos han robado, el amor entre nosotros. Y recordad, unidos somos más fuertes.

¡Felices fiestas!

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