
Es un madrileño de aquellos que, desde joven, soñaba con la libertad; un auténtico hombre, de los de verdad, que, por culpa de unos cuantos botarates, su nombre resuena en pleno 2026 —no precisamente por cosas positivas— como una tempestad, de rabiosa actualidad.
Julio Iglesias se llama; de joven, exfutbolista y, llegada la madurez, cantante triunfal. Tan chulo como Pichi cuando pasaba de los cuarenta, los cincuenta y más. Todo un galán, bohemio, poeta y soñador; un golfo descomunal que siempre trabajó duro para alcanzar sus metas, hasta donde alcanzó. Prácticamente al Olimpo de la canción.
Los españoles de pro, su figura hoy la debemos resguardar por lo bien que ha representado la marca España en cada sitio donde ha actuado. Su nombre pretenden quererlo afrentar una serie de feministas y medios que odian la masculinidad, exactamente cuándo al Gobierno todo le sale mal. ¿Casualidad? No lo creo, de verdad.
Rubias, morenas o pelirrojas; altas, bajas o de estatura media. ¿Qué más dará hoy en día y/o años atrás? Cuando Julio Iglesias ha amado, ha deseado, lo ha hecho con tanta intensidad como honestidad, ya que su romanticismo nunca ha tenido barreras ni tampoco clases sociales. Porque, ante cada mujer a la que se ha entregado, lo ha hecho de manera incondicional, y eso lo convierte, sin lugar a dudas, en un hombre que se viste por los pies, en un claro referente de la masculinidad.
Y aquí yo estoy, escuchando la canción ‘Quijote’ veinte, treinta y hasta cien veces, sin exagerar, tanto en Spotify como en YouTube, en busca de la improvisación perfecta para honrar a nuestro español más ilustre, aquel que, el día que salga de este mundo, huérfanos completamente nos dejará a todos los españoles. Lo firma un periodista y escritor nacido en Bilbao, que no llega a los cuarenta años y que, por él, está dispuesto a inmolarse, cayendo en el mismísimo abismo del placer.
Los españoles de pro, su figura hoy la debemos resguardar por lo bien que ha representado la marca España en cada sitio donde ha actuado. Su nombre pretenden quererlo afrentar una serie de feministas y medios que odian la masculinidad, exactamente cuándo al Gobierno todo le sale mal. ¿Casualidad? No lo creo, de verdad.
Julio Iglesias es ese capitán que, en la actualidad, cuenta con 82 años de edad; capitán de un velero que no tiene mar, un Quijote que buscará a Dulcinea para la posteridad en forma de fémina. Alguien único e irrepetible, un hombre que presume de españolidad, con la mano en el corazón, dispuesto a disfrutar lo mismo con un vino y un trozo de pan que con caviar y champán. Un vagabundo del amor que no vive en paz y que, por siempre, se conformará con nada, todo y mucho más.
Periodista bilbaíno a jornada completa, anteriormente locutor en Cadena SER Miranda y al mismo tiempo articulista en diversos medios digitales. Amante del gimnasio y la naturaleza a tiempo parcial.
“Si tú no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos”
-Steve Jobs.
La envidia es mala cosa