Hace semanas que veo como se amontonan ayudas escolares aprobadas por La Junta de Galicia y los ayuntamientos de dicha comunidad. Las que ofrece La Junta son de dos tipos, unas que cubren el coste de los libros de texto y otras el material escolar. Las primeras son de distintas cantidades, todo depende del beneficiario de las mismas, así que las hay de ciento diez euros, de ciento veinte y así hasta doscientos cincuenta euros. Las segundas son todas de cincuenta euros. Los cheques que dan los ayuntamientos valen por cien euros cada uno. Lo único que tienen que hacer los padres es pagar la diferencia en caso de que el coste de los libros supere al de la ayuda. Algunos han tenido que aportar dos euros, otros cuarenta y otros nada.

Este año, a pesar de la crisis, los organismos oficiales han sido muy generosos con nuestro dinero. El número de personas que las han recibido se ha duplicado, incluso se las han aprobado a gente a las que solían denegárselas, como por ejemplo a pequeños autónomos. La “limosna” ha tenido buena acogida y he escuchado muchas veces esta frase: “bueno, al menos este año dan algo para ayudar con los libros”. Los padres se sienten aliviados por no tener que costear los estudios de sus hijos, sin darse cuenta de que en realidad sí lo hacen porque el dinero público sí es de alguien y si no fuera por los impuestos abusivos a los que “El Príncipe John” y su “sheriffs” someten a la población nadie tendría que recurrir a la mendicidad institucional.

En todo caso, la inconsciencia que muestra la gente ante la realidad tampoco me sorprende, teniendo en cuenta que hay “progenitores” (hembras y machos) que no saben el curso que deben asistir sus hijos. En fin, supongo que tampoco les va a importar el contenido de las materias que deben estudiar. De hecho, con el cambio en la Ley de Educación hay libros de texto que todavía no han salido de la imprenta. Esto sí les preocupa, “no vaya a ser que su niño sea el único de la clase que no tenga libro” …, ¡la gente es desesperante!

La deuda pública en Galicia asciende a más de once mil millones de euros, el precio de la vida sube y sube, se sigue ofertando empleo público como si no hubiera un mañana y se subvencionan sindicatos y asociaciones que sólo se representan a sí mismos. Al mismo tiempo, el sector privado, salvo las grandes empresas colaboracionistas con El Nuevo Orden Mundial del tipo de Carrefour o El Banco Santander, es criminalizado, saqueado, aniquilado. Las libertades individuales merman porque hoy en día querer ser libre es considerado un Crimen de Estado y no pasa nada porque a la gente este año “le han dado ayudas para los libros de sus niños”.

Niños a los que nadie les ha preguntado si quieren asumir la deuda que sus padres, voluntariamente, están contrayendo. Esos libros lo vamos a pagar los adultos de Hoy y los de Mañana, por si no se habían dado cuenta todavía. ¡Menuda herencia se les está dejando a estos críos!, padres inconscientes que sólo buscan la comodidad del presente sin darse cuenta que esas ayudas son “pan para hoy y hambre para mañana”.

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