
El verano ya llegó a nuestro país y, con él, la vuelta de uno de los programas más nostálgicos para los nacidos entre los noventa y primeros de los 2000: El Grand Prix. El programa regresó en su misma línea de ediciones anteriores, sin Cristinini, pero con la polémica Lala Chus -que todos recordaremos por lo sucedido en la pasada Nochevieja- y Ángela Fernández, pero con la continuidad de Wilbur y las pruebas de siempre.
El lunes de la semana pasada -7 de julio-, en el programa inaugural, compitieron en divertidas pruebas los municipios de Celanova, en Ourense, y Huelma, en Jaén. Como de costumbre, volvimos a ver los troncos locos, unos pingüinos matemáticos a los cuales Ramón García mencionó que no sabían matemáticas, pues fallaron muchas operaciones básicas y la clásica patata caliente, entre otros. La madrina de los gallegos: la reconocida actriz Anabel Alonso; mientras que el padrino de los andaluces fue Alejandro Palomo, más conocido como Palomo Spain.
Las intervenciones de Wilbur, como siempre, mediante el humor, haciendo números divertidos de gimnasia y acrobacias. Con respecto a Ángela, pienso que, en la vuelta del programa, hizo un gran papel con cada una de sus intervenciones. Eso sí, echo de menos que no se encuentre entre las presentadoras Cristinini quien, bajo mi punto de vista, lo hacía también fenomenal.
Desde este espacio de opinión, quiero recalcar algo crucial: programas como El Grand Prix deberían ponerse en otra franja horaria para que todo el mundo pueda verlos sin excepción. Al comenzar a las once de la noche, esto provoca que no lo vea la suficiente audiencia, como sí lo haría de tener lugar mucho antes y tirar de RTVE Play. Bajo mi punto de vista, considero que esta no es la mejor opción, porque en directo se disfrutan más programas de este tipo.
A pesar del hándicap del horario, invito a todos los lectores de Minuto Crucial a que vean todos los lunes el programa liderado por Ramón García. El Grand Prix es un programa tan entretenido como divertido, en el que tanto el abuelo como el niño lo pasan genial, con un dinamismo envidiable y, como he recalcado anteriormente, se trata para todos los públicos.






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