
Habiendo entrado ya en 2026 y pese a no tener las mismas, o más, esperanzas que el año anterior, sí quisiera compartir con todos vosotros un deseo que me lleva rondando la cabeza durante unos cuantos meses. Principalmente, porque entramos en un nuevo año y, pese a no ser distinto al anterior, sí se puede presentar ante una oportunidad manifiesta de querer terminar con este sistema “partitocrático” de este país.
Apelando a la palabra mediante este artículo, escrito por una persona agotada de tanta polaridad, división y enfrentamientos entre nosotros, aprovecho este espacio para pedir una cosa: unidad. Sí, unidad. Unidad entre los jóvenes, la llamada “Generación Z”. Porque, en el fondo, nos mueve el mismo sentimiento: la búsqueda de la virtud, de certezas, de futuro y de dejar el pasado atrás. Nos mueve ese sentimiento de tirar hacia adelante, con el mismo propósito: el de ser nosotros mismos los encargados de nuestro destino.
Es por esto por lo que me gustaría empezar un movimiento: la “Operación Nepal”. Para poneros en contexto, como bien dice la referencia, hay que trasladarse a Nepal para poder entender el porqué del origen de dicha operación y trasladarlo a este país. Un gobierno comunista corrupto, que empobreció el país, que prohibió la libertad de expresión, la libertad de prensa, prohibió internet y accesos a páginas internacionales como Facebook, entre otros sitios web. La Generación Z nepalí se organizó a través de una plataforma como Discord, llegando incluso a hacer votaciones democráticas para levantarse contra el poder, dejando constancia de que era una cuestión de Estado y de vital importancia para la Nación sublevarse contra el gobierno comunista de Nepal.
Y, a pesar del derramamiento de sangre que hubo en las calles de Katmandú —en la que hubo 76 fallecidos en las revueltas—, finalizó con éxito para el futuro de Nepal, derrocando así al sistema, para devolver la democracia consolidada al país y para devolver la libertad al pueblo nepalí. Una lucha encarnizada que supuso la caída del gobierno y la huida de su presidente.
Jóvenes de toda España, nuestro país agoniza en su lecho de muerte, sujetado por la corrupción y sujetado por un sistema que le miente a la población. No hay separación de poderes, no hay institución que garantice la libertad y la democracia del pueblo español. Nos representan demagogos ansiosos de poder, que ascienden mediante aforamientos, adjudicaciones a dedo, tratos de favor, reparto de sobres con dinero en B o las corruptelas de los partidos políticos, entre otros delitos flagrantes, como el abuso de poder y leyes del gobierno que corrompen también la justicia, como la ley de amnistía.
Los gobernantes usan nuestro dinero como quieren. Nos persiguen para sacarnos hasta el último céntimo, para usar este dinero en sus fechorías y, mientras tanto, el currito de a pie no puede ganarse la vida. No hay futuro; nos lo están robando a manos llenas, con total y absoluta impunidad. Llevan así desde el año 1978. España ya no es el país que queremos. Y, sin embargo, me rehúso a pensar que vamos a perderlo a manos de estos corruptos.
Es aquí donde quiero haceros un llamamiento: ¿Y si nos organizamos para acabar con este sistema y devolver a España la importancia que se merece, el lugar, la soberanía, la democracia y la libertad constituyente? ¿Y si nos unimos todos bajo el mismo propósito? ¿Y si les plantamos cara a este sistema? ¿Y si comenzamos la Operación Nepal?
Llegados a este punto, cabe destacar que, del mismo modo que nuestros bisabuelos, abuelos y nuestros padres nos dejaron este país, somos nosotros los que debemos emplear esa lucha para rescatar España. Una España en la que nuestra clase política, la encargada de velar por nuestro futuro, no ha hecho otra cosa que socavarlo y hundirlo en la miseria, polarizando nuestra sociedad, enfrentándonos entre nosotros, dividiendo al pueblo español, para establecerse en el poder a costa de nuestro esfuerzo, trabajo y sacrificio. Ya va siendo hora de poner fin a esto y comenzar a sembrar la semilla de la libertad. Es necesario organizarnos y dar la batalla. Es necesario, porque así podremos tener futuro.
Y para ello hay que estar dispuesto a todo, incluso dispuesto a poner tu vida en riesgo, con tal de garantizar ese país que queremos. Porque ellos usarán todos sus medios para silenciarnos y, si a ser posible, liquidarnos, bajo las directrices de los burócratas de Bruselas y de los poderosos oligarcas que mantienen este Estado de partidos políticos.
Nuestro futuro depende de nosotros, la Generación Z. Dado que es el único legado que podemos dejar a nuestros hijos, el de dejarles una España libre y democrática. Es necesario alzarse, organizarse y sublevarse a este sistema. Quizá no de la manera que queramos, y quizá haya que luchar más de lo que nosotros pudiéramos alcanzar. Desgraciadamente, no se alcanza la paz y la libertad si no se lucha por ello. Y habrá que hacerlo. Por nosotros, por España. ¡Que comience la Operación Nepal!






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