
España es tan surrealista que ya no discutimos de cómo llegar a fin de mes, sino de en qué idioma te suben la tarifa de la luz. El último pacto entre Sánchez y Junts obliga a las grandes empresas a atender en catalán -y en otras lenguas cooficiales-, aunque su sede esté en Madrid, en Cuenca o en la cara oculta de la Luna.
El relato suena precioso: pluralidad, diversidad, justicia lingüística. Pero debajo late lo de siempre: un trueque de votos disfrazado de conquista cultural. No es un movimiento pensado para el ciudadano, sino un peaje para cuadrar mayorías en el Congreso. Y así, lo que debería ser un derecho legítimo, se convierte en moneda de cambio.
Nadie discute que la gente pueda ser atendida en su lengua. Eso es lógico, democrático y hasta elegante. Pero, cuando el objetivo no es mejorar la vida de los ciudadanos, sino maquillar un pacto político, el gesto se vacía de sentido y se llena de cinismo. Las empresas, mientras, tiemblan: costes, duplicación de sistemas, más burocracia. Y no les falta razón. Pero el problema no es la logística, sino el desvío de foco: ¿de verdad este era el clamor popular, o simplemente el precio de otro pacto bajo cuerda?
Es curioso, con salarios congelados, hipotecas imposibles y facturas que suben cada mes, el gran debate nacional acaba siendo si la operadora te contesta en castellano, en catalán o en inglés. La lengua como cortina de humo, mientras lo importante se esfuma. Y lo más probable es que ocurra lo de siempre: gran titular, mínima implementación. Porque una cosa es aprobarlo, y otra muy distinta, garantizar que bancos, eléctricas o telecos lo cumplan. Y cuando no lo hagan, ¿qué? ¿Una multa simbólica y seguimos?
La conclusión es incómoda, pero evidente: la política está prostituyendo lo que debería unirnos. La lengua no debería ser un arma arrojadiza ni un teatrillo parlamentario. Y, sin embargo, aquí seguimos: entretenidos con el menú de idiomas, mientras todos pagamos la misma cuenta, cada vez más cara. Porque lo verdaderamente indecente no es en qué idioma te atienden, sino que te sigan robando la cartera con una sonrisa. Y en eso, desgraciadamente, hablamos todos el mismo idioma.
Autora de Siente y vive libre, Toda la verdad y Vive con propósito, Técnico de organización en Elecnor Servicios y Proyectos, S.A.U. Fundadora y Directora de BioNeuroSalud, Especialista en Bioneuroemoción en el Enric Corbera Institute, Hipnosis clínica Reparadora Método Scharowsky, Psicosomática-Clínica con el Dr. Salomón Sellam






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