
Hace aproximadamente una semana tuvieron lugar en Sídney, Australia, unos atentados en la playa de Bondi Beach. Estos atentados tenían un trasfondo antisemita, y es que la izquierda lleva meses atacando a los israelíes e incentivando que se acabe con ellos, sin importar que se quite la vida a niños solo por provenir de Israel.
De igual manera, como pasa cada Navidad en los mercadillos navideños de Alemania, sufrimos atentados islamistas. Un país que se ve obligado a colocar bolardos para evitar que unas fechas tan familiares como estas acaben en tragedias que a muchos les costará años superar. Y es que los islamistas nos odian por considerarnos “infieles” y tienen el objetivo de acabar con nosotros.
Tampoco debemos ver la situación de otros países europeos, como pueden ser Francia o Reino Unido, cuando en España tenemos ciudades en las que tenemos el mismo problema, que solucionaríamos con deportaciones masivas de la gran mayoría de musulmanes que no se adaptan ni nos respetan estando en nuestro país. Ciudades como Barcelona están infestadas de islamistas desde hace más de 10 años, hasta el punto de ya tener un atentado ocurrido en 2017, del que se habló en todos los medios nacionales e internacionales.
Desgraciadamente, Cataluña parece no haber aprendido de aquellos atropellos masivos que acabaron rompiendo a una familia australiana que visitaba la ciudad; una madre que tuvo que volver a su país sin su hijo pequeño. Fueron fechas en las que muchos se volcaron en dar mensajes de apoyo y dejar flores en el lugar de los hechos, en las que se veían helicópteros sobrevolando la zona y policías vigilando en lo más alto de los edificios colindantes, a la espera de actuar ante cualquier amenaza y evitar que se vuelvan a repetir los mismos hechos.
En definitiva, a medida que pasan los años, vemos que estos actos terroristas aumentan la frecuencia con la que se realizan, además de delitos como robos, hurtos o violaciones. España está dejando de ser un país seguro en el que se podía pasear a altas horas de la madrugada, como recuerdan muchos sexagenarios, a ser un país en el que no salir a partir de las 18:00 o 19:00 horas de la tarde en según qué barrios.






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