
Querido votante de ‘la pesoe’ actual, tengo una pregunta directa para ti y es la siguiente: ¿qué más necesitas saber para dejar de votar a ‘la pesoe’? ¿Qué clase de brujería africana te han practicado para continuar depositando tu confianza en ellos? Aquí va mi escáner de lo que sinceramente creo: un ‘pesoista’ lo es por alguna razón personal, como el sexo, la religión o la orientación sexual, que son importantes en su vida. Pero, ¿qué hay más importante que preservar la vida y, además, conservarla con dignidad?
El consumidor, a cambio de su voto, entrega parte de su voluntad por la imagen y la falsa publicidad que le ofrece una formación política. Le hacen pensar y creer, como en aquel famoso anuncio en el que una chica, lavándose el pelo, parece tener algo parecido a un orgasmo. Pues no, querido ‘pesoista’, a nivel político no vas a tenerlo. Si no es por ti, hazlo por tu familia, por el futuro y por los que están por venir. Cambia tu voto, por favor. Haz un acto de altruismo, que falta nos hace en este país, que a pasos agigantados va a la deriva. Y te lo digo yo, querido ‘pesoista’, que vengo huyendo de las consecuencias del comunismo. Soy de la tercera generación de mi familia en emigrar, y créeme que no es plato de buen gusto.
Si es que, querido ‘pesoista’, votante sentimentalista del Partido Socialista Obrero Español, no hagas que, con tu voto, se acabe desatando un enfrentamiento, una desgracia. Estamos en el umbral de la pobreza infantil dentro de Europa, cifras que no se habían registrado en España ni siquiera en el año 2008, durante la anterior crisis económica. Los bancos de alimentos están vacíos debido a que la gente acude sin cesar, y lo mismo ocurre con las casas y organizaciones religiosas. También faltan útiles y ropa, porque ya no hay suficiente.
Por favor, hazlo como un acto de valentía, además de que sabes de sobra que se trata de algo privado e íntimo, que nadie notará. Vota otra cosa, lo que quieras, a quien te plazca, pero que beneficie a nuestra economía. Deja de permitir y perpetuar la barbarie que estamos viviendo. Y, por último, solo me queda decir que no sé muy bien lo que nos deparará el futuro, pero lo que sí tengo claro es que todo esto está en nuestras manos.






Un pesoísta lo lleva en el ADN. Le dan igual los hechos