
Hará unos días se filtró el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en el que se recoge la conversación del ex ministro de Transportes, José Luis Ábalos, con Pedro Sánchez acerca de la visita de Delcy Rodríguez, aún vicepresidenta del régimen de Maduro. Ahí se lee: «Para acabar de molestarte, la vicepresidenta de Venezuela viene en privado el lunes y quiere verme discretamente como continuación del encuentro que tuve con el ministro de comunicación […] La gestión que acordamos en favor de las empresas españolas ha permitido que Duro Felguera haya cobrado una importante deuda». Y Sánchez responde: «Bien».
El Consejo de la Unión Europea en sendas decisiones de la PESC (2017/2074 y 2018/901) estableció que los Estados miembros de la Unión adoptarían las medidas necesarias para impedir que entraran en su territorio las personas cuya actuación menoscaba la democracia o el Estado de Derecho en Venezuela, enumeradas en un anexo ¿Y quién figura en ese anexo? Delcy Eloína Rodríguez Gómez, de la que se concluye que ha incurrido en […] la usurpación de las competencias de la Asamblea Nacional y su utilización para atacar a la oposición e impedirle su participación en el proceso político […].
No obstante, la mayordoma de Maduro aterrizó en Barajas en enero de 2020 recibida por Ábalos, Koldo y Víctor de Aldama entre rumores de unas maletas que fueron descargadas de su avión y se perdieron en la noche de Madrid. Ahora, en ese informe de la UCO se describe la conversación que Delcy y Aldama mantuvieron en relación a la compraventa de 104 barras de oro venezolano por valor superior a 68 millones de dólares.
Hará unas semanas, Edmundo González, ganador de las últimas elecciones en Venezuela, reveló que Rodríguez Zapatero urdió las negociaciones que provocaron su exilio tras la reunión del pasado septiembre entre él y Delcy y Jorge Rodríguez, hermanos y números 2 y 3 del régimen chavista, en la residencia del embajador de España en Caracas, horas antes de que huyera a Madrid en un avión militar ¿Es cosa mía o si convences al líder de la oposición de abandonar su país lo que haces es legitimar el fraude electoral urdido por Maduro? Ustedes son muy jóvenes y no se acordarán, pero no hace tanto que el gobierno de Pedro Sánchez retiró a la embajadora española en Argentina debido a las coñas que Javier Milei soltaba sobre las tribulaciones penales de su señora, en las que también al parecer anda implicado Aldama.
Hará incluso más tiempo pudimos presenciar y aún está en Youtube, el podcast de Nicolás Maduro en el que recibía en su hacienda a Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos. Este a la diestra de papá Maduro, y a la izquierda del patán analfabeto que acaudilla Venezuela un tolai con barba y unas zapatillas bien capitalistas haciendo por aparentar algo de erudición. Los tres recortando los pedacitos de la historia que más les convenía y ahora incluso hablando de sectas satánicas que se confabulan en su contra junto a “Elon Mots”. Todo ello confitado con las debidas pausas para que “Super Bigote” (ese es el nombre de Maduro en los dibujos animados que emite la TV venezolana) sea capaz de leer el teleprompter sin que se le escape un pedo por el esfuerzo.
Monedero no era más siniestro hará unos meses que bailaba como una groupie barbitúrica en un festival en honor al peor sátrapa de Sudamérica de lo que era cuando cobró una buena tela del gobierno bolivariano de Venezuela y luego pactó aquí con Hacienda para evitar el delito fiscal, como Maduro no es ahora menos siniestro de lo que era hace un par de años, y desde que recogió el testigo de Chávez en una dictadura que duele desde hace un cuarto de siglo y que acuartela al Cártel de los Soles.
Delcy no era más criminal cuando acudió a la residencia del embajador español en Caracas para torcerle el brazo a Edmundo de lo que era hará más de 4 años cuando aterrizó en Barajas a “quizá y/o presuntamente” descargar Dios sabe qué, del mismo modo que Zapatero no huele peor ahora que cuando su ex embajador Morodo trincaba de la venezolana PDVSA, tal como acaba de confesar este junto a su hijo para evitar la cárcel por fraude fiscal.
El gobierno de Sánchez no resulta más sospechoso ahora que tras el Delcygate, pero solo esta vez han conseguido colocar la política a la altura del serrín. Todo esto sería hablar por no callar si no fuera porque aquí en Madrid somos testigos del éxodo forzado de millares de nuestros hermanos venezolanos desde hace fácilmente dos décadas, un éxodo que Super Bigote sostiene que es una farsa. Será que huyen del calor y de las cachapas, sugeriría el siniestro Monedero.
Jurista y ensayista
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