La UCO, más necesaria que nunca

En un país donde absolutamente todo tiende a politizarse —desde el periodismo hasta el CIS—, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se ha ganado, por mérito propio, el mayor de los respetos. Su labor es tan sencilla de describir como difícil de ejecutar: perseguir a los corruptos, sean de izquierdas o de derechas. Y eso, que debería generar un aplauso unánime, continúa dividiendo a gran parte de los españoles, que según contra quién actúe la UCO la tildan de “facha” o de “progre”.

La trayectoria de esta unidad merece confianza plena. Ha sido, es y continúa siendo encomiable, no gracias a discursos vacíos, sino a acciones contundentes. La UCO no puede ser catalogada como “facha” por investigar al PSOE ni de “progre” por haber hecho lo mismo con el Partido Popular años atrás. Si la gente dejara de opinar condicionada por su ideología, a todos nos iría considerablemente mejor. La culpa no recae en los medios de comunicación, sino en quienes actúan como borregos sin mirar más allá de aquello que les resulta cómodo. Lo más lamentable es que muchos lo hacen a coste cero, a diferencia de los políticos, cuya nómina depende de ello.

Cuanto más escribo sobre la UCO, más orgulloso me siento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Su gran virtud es su independencia, y en tiempos de polarización como los que vivimos en pleno 2025 —y a las puertas de 2026—, esa independencia es más necesaria que nunca. Alguien tiene que calmar las aguas en este gallinero llamado España, donde la ideología suele imponerse al sentido común. Un buen demócrata debe apoyar a sus policías; un miserable solo las ensalza cuando actúan contra quienes considera sus enemigos.

La clase política que no haga las cosas bien debe temer a la UCO, porque para ellos sí es el ‘Coco’, pero jamás para los españoles. Son muy pocas las instituciones que hoy pueden presumir de ser realmente independientes en nuestro país y, por fortuna, una de ellas es esta unidad de la Guardia Civil. Su lucha es contra el mafioso, contra el miserable, contra el delincuente y, en definitiva, contra ese político que, ante las cámaras, se muestra férreo contra la corrupción, pero que cuando nadie lo ve se dedica a robar a los ciudadanos y enriquecerse a su costa. Por eso la UCO es temida e incómoda: porque no se pliega ante nadie. Sean rojos, azules, verdes, morados o naranjas, su neutralidad la convierte en un pilar imprescindible para la democracia.

Ciudadanos, políticos, periodistas que buscáis desprestigiarla: lo hacéis porque tenéis miedo a su eficacia. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil no necesita propaganda ni buena ni mala; su historial de operaciones habla por ella. Ha demostrado que merece el voto de confianza que no merecen muchos de nuestros políticos. Y, para concluir, solo me queda añadir: ¡Viva el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Balas y Viva España!

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