Mentiras

Siempre suelo insistir en que los partidos políticos, en la actualidad, trabajan bajo la base de aparentar, no tanto como de ser. Bueno, quizás la expresión adecuada no sea “no tanto”, sino que nada que ven con lo que son realmente. Por ese mismo motivo, cuando la sociedad se enfrenta a la realidad, el choque puede ser tremendo.

Pensar que aquellos que llegaron a depositar su voto en las urnas por cuestiones feministas pudieron levantarse por la mañana viendo que habían votado a personas que, no es ya que usaron los servicios de la prostitución de mujeres, sino que hablan de ellas como si fuesen sacos de patatas, tuvo que ser un golpe atroz a sus creencias en este partido y, quizás también, a su posicionamiento ideológico.

Aquellas personas que votaron al PSOE como el partido que había conseguido derrotar a la corrupción con una moción de censura y con una ejemplaridad en palabras y unos golpes de pecho que ni el Tarzán de Johnny Weissmüller renegando de cualquier indicio de criminalidad política… y se despertaron un mal día con grandes titulares que mostraban a los brazos derechos de Sánchez, aquellos a los que les debía haber llegado a recuperar la secretaría general del partido y la presidencia del Gobierno… debió ser demoledor.

Descubrir que parece ser que la familia de la mujer del Presidente del Gobierno que quiere abolir la prostitución, presuntamente, fue dueña de prostíbulos y que, posiblemente, con ese dinero pudieron pagar la campaña de primarias de Sánchez, no quiero ni pensar cómo pudieron sentirse quiénes lo votaron en las urnas precisamente creyendo en sus palabras.

Aquellos que tantas veces justificaron al Gobierno y al Presidente o a la Vicepresidenta Montero sus cambios de opinión, que los votaron y siguieron confiando en ellos, me pregunto cómo debieron sentirse cuando una tarde se acostaron con la confianza de que apoyaban sin fisuras a Cerdán y a Ábalos y a la mañana siguiente se atrevían a decir que no eran nada del PSOE.

Pues ahora imagínense aquellos partidos políticos que apoyaron a este Gobierno, que incluso en algún caso entraron a formar parte de ese Gobierno, que lo hicieron porque su ética política decía que había que expulsar al corrupto PP del poder; imagínense que se levantan una mañana y descubren que la corrupción está en aquellos que apoyaron y que, además, sufrían una degradación ética que les hacía cosificar a las mujeres y usarlas a cambio de dinero. Imagínense qué horror encontrase con ese desengaño. Pues no. Parece que no lo hubo. Parece ser que también tienen excusa para seguir apoyando a este Gobierno. Parece ser que no se trataba de echar al PP del poder porque era un partido corrupto, sino porque Cerdán, el que está en la cárcel, les ofreció mayores ventajas y podían sacar con ello pecho de destrozar la igualdad de trato de todos los territorios y todos los españoles, que podían reírse de la justicia de este país y, además, podían sacar una buena tajada económica, además de, en algunos casos, poder seguir cobrando los grandes sueldos de ministros que probablemente dejarían de cobrar si se celebraran elecciones.

Como les dije en un principio, una cosa es lo que quieran aparentar y otra, muy distinta, es lo que muchos demuestran ser. Así, toda la oposición ha adquirido las maneras y fórmulas de Sánchez, aquellas en las que hoy defiende una cosa y mañana la contraria. Eso sí, curiosamente, dependiendo de lo que a ellos les interese, no a los que representan.

Sólo me viene a la cabeza esa canción de los Rolling Stones que se llama Lie (Mentira)

Mentiras, goteando de tu boca como tierra (Lies, dripping off your mouth like dirt)
Mentiras, mentiras en cada paso que das (Lies, lies in every step you walk)
Mentiras, susurradas dulcemente en mi oído (Lies, whispered sweetly in my ear)
Mentiras, ¿cómo salgo de aquí? (Lies, how do I get out of here?)
¿Por qué tienes que ser tan cruel? (Why, why you have to be so cruel?)
Mentiras, mentiras, mentiras ¡No soy tan tonto! (Lies, lies, lies I ain’t such a fool!)

Mentiras, mentiras en las miradas de mi papá (Lies, lies in my papa’s looks)
Mentiras, mentiras en mis libros de historia (Lies, lies in my history books)
Mentiras, mentiras como las que enseñan en clase (Lies, lies like they teach in class)
Mentiras, mentiras, mentiras que entiendo demasiado rápido (Lies, lies, lies I catch on way too fast)
Fuego, fuego sobre tu lengua malvada (Fire, fire upon your wicked tongue)
Mentiras, mentiras, mentiras, estás intentando arruinar mi diversión (Lies, lies, lies you’re trying to spoil my fun)

Mentiras, mentiras, sucia Jezabel (Lies, lies you dirty jezebel)
¿Por qué, por qué, por qué no te vas al infierno? (Why, why, why, why don’t you go to hell?

¿Por qué crees que soy tan tonto? (Why, why you think me such a fool?)
Mentiras, mentiras, mentiras, cariño, ¡esas son tus reglas! (Lies, lies, lies honey that’s ya rules!)

Mentiras, mentiras, mentiras, mentiras, oh mis mentiras (Lies, lies, lies, lies, oh my lies)

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