
Cada vez queda menos para que todas mis andanzas salgan definitivamente a la luz. Ya no soy aquel estudiante repetidor de Periodismo, soltero y empeñado en conquistar el mundo a cualquier precio. El tiempo, los golpes y las experiencias me han convertido en alguien distinto: un profesional integrado en La Mutanda, una agencia de modelos en la que he encontrado una oportunidad para crecer tanto en lo personal como en lo laboral.
A mi lado continúa Jessica Quílez, la mujer con la que, cuatro años atrás, viví una cadena de acontecimientos marcados por el acoso y la obsesión de mi vecina, Carla Valentín. Todo aquello dejó heridas, aprendizajes y recuerdos que todavía hoy siguen muy presentes en mi memoria.
Hubo un tiempo en el que mi futuro pendía de un hilo, atrapado en un entorno donde la competencia, las traiciones y las apariencias formaban parte de la rutina diaria. Sin embargo, y de una manera que jamás habría imaginado, fueron precisamente las redes sociales las que terminaron abriéndome las puertas de mi primera etapa profesional, un comienzo que supuso un punto de inflexión en mi vida y en mi manera de entender el mundo.
En La Mutanda, las mujeres aparecen constantemente en busca de oportunidades laborales de toda clase. Sin embargo, la primera persona en la que se posaron mis ojos fue Ángela Solokoetxe, la secretaria de la agencia, una mujer que jamás ha tratado de engatusarme y que siempre se ha mostrado dispuesta a tenderme la mano cuando lo he necesitado.
En cuanto al resto, mi relación con ellas forma parte de la rutina diaria de la agencia: las atiendo en entrevistas, sesiones y distintos eventos a los que acudo en representación de La Mutanda; actos que abarcan desde comidas de trabajo hasta celebraciones vinculadas al mundo de la noche y la moda. Quién me lo iba a decir. Ahora me pagan por desenvolverme en un entorno que, años atrás, frecuentaba por pura inercia, sin imaginar que algún día terminaría convirtiéndose en mi modo de vida.
Hablando de escapadas, si antaño las compartía con Álex y David, mis amigos de toda la vida y compañeros de generación, ahora lo hago junto a Francesco Mantovani y Anselmo Calderona, dos hombres curtidos por los años y la experiencia, situados entre los cuarenta y los sesenta.
Al lado de mi nuevo equipo he aprendido que el trabajo no solo se sostiene con disciplina, sino también con carácter, visión, intuición y capacidad para sobrevivir a las turbulencias de un mundo tan complejo como impredecible. Gracias a La Mutanda, he desarrollado mis virtudes para comprender a las personas y anticiparme a las situaciones.
Mantovani ocupa la presidencia de La Mutanda, mientras que Calderona ejerce las funciones de director general. Son como mis dos padres y se han dedicado a cuidarme desde el minuto uno en que llegué a la agencia de modelos. El tercer eslabón de esta estructura soy yo: Jonko Blanco, responsable del departamento de Recursos Humanos, una posición que jamás imaginé alcanzar cuando todo parecía desmoronarse en mi interior.
Y, volviendo a mi chica, Jessica ha pasado de destacar como abogada en un prestigioso bufete a fundar el suyo propio. Todo gracias a un caso que logró ganar y que adquirió gran notoriedad en los medios de comunicación. Aunque, en realidad, el premio mayor ha sido convertirse en tertuliana de programas de actualidad política, motivo por el cual apenas pisa el chalé de Boadilla del Monte.
Con respecto a mi fogosidad, ¿qué decir? Entre el trabajo que desempeño —gracias al cual conozco a mil y una mujeres— y el poco tiempo que paso junto a mi novia, tan ilusionada como absorbida por su profesión, termino subiéndoseme por las paredes… Pero el amor que le profeso, sumado a la madurez que he adquirido con el paso del tiempo, espero que durante el transcurso de la obra acabe permitiéndome serle fiel.
¿Lo conseguiré o no lo conseguiré? Pronto podréis descubrirlo cuando La lucha interna de Jonko se publique y llegue a los escaparates de los grandes almacenes y a las librerías de barrio. Sin duda, esta segunda parte será más extensa que la anterior, pero también mucho más trepidante.
Si este adelanto de la trama ha logrado despertar vuestra curiosidad, ya sabéis qué libro comprar para este verano, estas Navidades o cualquier ocasión especial. Porque, tras El abismo del placer, el director de Minuto Crucial, quien se estrenó con dicha obra a finales de 2023 y principios de 2024, Jonathan Turrientes vuelve pisando fuerte con mi segunda parte, titulada La lucha interna de Jonko.
Una novela donde el amor, la ambición, el deseo y las apariencias se entrelazan con esa batalla silenciosa que todos libramos contra nosotros mismos. La lucha interna de Jonko es un viaje por los excesos, las tentaciones, el poder, la lealtad y las contradicciones capaces de cambiar una vida para siempre. Y creedme: cuando crucéis sus páginas, descubriréis que existen decisiones que pueden marcar el destino de una persona… incluso cuando ya parece tenerlo todo.






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