
Tras varias semanas de descanso que me han venido bastante bien, no pensaba que iba a terminar volviendo hablando sobre la que casi con total seguridad va a ser el primer expresidente de la historia reciente de España a quien podrían acabar imputándole por cuatro delitos muy severos. Quizás, a consecuencia de que uno es bastante desconfiado con la Justicia, he de confesaros que, cuando saltó la noticia, mi incredulidad pasó automáticamente a placer visual.
Porque sí, queridos lectores de Minuto Crucial, en la vida se puede gozar de muchos placeres, pero el de ver caer a quien puede convertirse en uno de los principales artífices de la destrucción de España es, sin duda, el mayor placer que uno puede experimentar en estos tiempos que corren. Y me permito el lujo de poder hablarles con la propiedad que me caracteriza: españoles, Zapatero está por caer, y el motivo por el que podría hacerlo son los delitos que transmitiré a continuación.
El primero es por organización criminal, dado que, supuestamente, el que fuera presidente antaño lideraba una trama de corrupción, siendo el intermediario entre Venezuela y España. Segundo, por blanqueo de capitales, debido a que, supuestamente, al estar, en teoría, tanto él como sus hijas recibiendo cantidades ingentes de dinero de dudosa procedencia para sus beneficios corporativos y empresariales. El tercero, por falsedad documental, a consecuencia de posibles facturas falsas que habrían sido emitidas, supuestamente, desde varias consultoras para justificar todo ese posible blanqueo de dinero. Y la cuarta, que no es otra que la joya de la corona: tráfico de influencias, ya que desde la Fiscalía Anticorrupción sostienen que ZP usó su posición privilegiada, con el beneplácito del presidente del Gobierno, para aprobar una partida presupuestaria de 53 millones de euros con la intención de rescatar a la aerolínea Plus Ultra.
Menudo panorama el que se presenta ante la más que posible imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Mala mía la de pensar que a este personaje siniestro no le veríamos nunca sentado en el banquillo de los acusados, teniendo en cuenta lo lenta y torpe que suele ser la justicia española. Sobre todo, a la hora de aplicar la ley a la clase política. Reconozco que, hasta que saltó la noticia, perdí la esperanza por completo.
El mismo Zapatero que daba lecciones de talante, de moral, de “democracia”, de salvador del pueblo y de defensor de las clases medias y bajas en cada mitin que solía dar junto a Sánchez. Tanto talante para, al final, acabar sentándose ante un juez. A esto suelo llamarlo “karma”. Es, sin duda, una especie de divinidad sobre la suerte y la desdicha que, en función de cómo actúa la persona, recibe la gratitud o la justicia más cruel que pueda darse. Si es que, después de arruinar al país, de hacer política desenterrando odios pasados y sembrando polarización en la sociedad, Zapatero se encuentra frente a un espejo: el de sus acciones y el de la más que posible imputación judicial por todas sus fechorías realizadas.
Lo más gracioso de todo es ver las respuestas de todos los medios afines al Gobierno, también de todos los personajes defensores de esta banda de demagogos. No me voy a poner a nombrarlos uno a uno, pero era más que evidente que, cuando el barco termina hundiéndose, los primeros que huyen son las ratas de la bodega. Aunque, en este caso, son unos cuantos políticos, además de periodistas, analistas, presentadores y toda esa ralea de los medios de comunicación que venderían a su madre a cambio de un sueldo altamente remunerado.
Para mí, todos estos días han sido, sin duda alguna, lo mejor que he podido presenciar a lo largo de los últimos años. Fijaos si ha sido divertido, como épico. El día en que Zapatero acuda en calidad de imputado ante el juez debería estar al lado de cuando España ganó el Mundial de Fútbol o del descubrimiento de América. Eventos canónicos que trascienden a la historia. Ahí es donde se debería situar la imputación de Zapatero. Algo histórico.
Y dejando ya la sátira de lado, es importante recalcar que, aunque acabe por demostrarse que lo de Zapatero sea verdad, si así lo sentencia la justicia, desgraciadamente poca cosa cambiará en este país, aunque se declare ilegal al Partido Socialista Obrero Español. Y más teniendo en cuenta los millones de personas que les seguirían votando, pasase lo que pasase.
No obstante, las fechas venideras apuntan a ser tiempos de cambio, en los que habrá que empezar un largo proceso de reflexión social. Porque ya no es solo algo asociado al PSOE, sino a la ideología socialista en general, una ideología basada en la envidia, el odio, el rencor, además de la avaricia. La misma que ha sembrado el terror a lo largo de la historia en todo el mundo. Y si realmente queremos cambiar, al menos como sociedad, toca reflexionar seriamente para que este tipo de partidos nunca más vuelvan a tener representación en las urnas.






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