
En el artículo de hoy tengo pensado daros mi postura sobre la situación actual de la TDT en España, la cual considero que atraviesa uno de sus peores momentos desde su creación. Cada vez resulta más difícil localizar un programa que realmente enganche al espectador, ya que la mayoría de las cadenas apuestan por formatos repetitivos, debates interminables o reposiciones que provocan que muchas personas optemos directamente por apagar la televisión y buscar entretenimiento a través de Internet o las plataformas de streaming.
En mi opinión, los únicos programas que logran mantener un nivel de entretenimiento aceptable son algunos ofrecidos por Atresmedia, como por ejemplo Mask Singer o Tu cara me suena. Esos formatos veo que aportan al espectador, debido a que cuidan la producción, cuentan con buen ritmo y tratan de reunir a toda la familia delante del televisor, algo que cada vez ocurre con menos frecuencia. Sin embargo, estos contenidos son la excepción y no la norma dentro de la programación actual.
A esto hay que sumarle el hándicap del auge de las plataformas digitales. Muchas cadenas intentan que el espectador se suscriba a sus contenidos bajo demanda con la intención de acceder a ellos con exclusividad o ver los programas antes de su emisión en abierto para todos. Sin embargo, considero que algunas de estas plataformas poseen un precio demasiado elevado para el catálogo que ofrecen, especialmente teniendo en cuenta la gran cantidad de servicios de suscripción que existen hoy en día y que compiten por el mismo público.
Otro aspecto a tener en cuenta va relacionado con el horario. Los programas de máxima audiencia cada vez empiezan más tarde y es habitual que concluyan pasada la una o las dos de la madrugada. Este hecho dificulta mucho que quienes estudian o trabajan al día siguiente puedan seguirlos por completo, dando la sensación de que están pensados para personas que no tienen que madrugar, como quienes están jubilados o no cuentan con una jornada laboral al día siguiente.
También considero una pena que programas que antaño funcionaron bastante bien la pasada temporada hayan desaparecido de la parrilla sin dar tan siquiera una explicación. Espacios como That’s My Jam o Dúos Increíbles, ambos emitidos en TVE, aportaban muchísimo entretenimiento diferente basado en la música, el humor y el buen ambiente, alejándose de los debates y realities que copan actualmente la parrilla televisiva.
Porque esos formatos eran aptos para toda la familia. Los típicos que conseguían reunir a varias generaciones delante de la televisión, una cosa de lo más complicada en estos tiempos. Que, en lugar de apostar por este tipo de contenidos, la cadena tire de continuismo, dejando escapar programas que, bajo mi punto de vista, todavía tenían mucho recorrido por delante y que podrían haber enriquecido una parrilla que hoy en día resulta bastante pobre, lo veo una pena. Ojalá su mentalidad varíe y vuelvan con ellos.
En definitiva, creo que la televisión en abierto necesita una renovación profunda; eso lo tengo más que claro. Las cadenas deben apostar por formatos originales, recuperar horarios más razonables y ofrecer una programación de calidad podría ayudar a que muchos espectadores vuelvan a sentarse delante del televisor. Mientras eso no ocurra, seguirá perdiendo terreno frente a otras formas de entretenimiento que se adaptan mucho mejor a las necesidades y horarios del público actual.






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