
Esto de opinar, especialmente en los tiempos que vivimos de extremismos locos y frenéticos, de comportamientos a veces tan hilarantes como los discursos de Trump ejerciendo de adalid del decoro del que nunca puso presumir, es una profesión de riesgo. Y es que hay temas que con el tiempo han evolucionado en la forma de percibirlos por la mayoría de la población, que ha terminado por imponer, en ocasiones de una forma demasiado dirigida desde ámbito políticos, esa nueva visión de las cosas.
Tenemos, por ejemplo, el caso de los toros, o el del aborto, o el de las relaciones entre personas del mismo sexo. Pero el charco en el que me quiero meter hoy es otro completamente distinto. Sí, como leen, quiero hablar de Karla Sofía Gascón, actriz española nominada a los Goya y a los Oscars de Hollywood.
Yo en este tema no es que haya sido en mi vida progresista ni más avanzado que nadie, ni más guay, ni nada que se le parezca. Yo el tema de la transexualidad lo he traducido del conocimiento de la observación y de la experiencia de la vida. Sí, algo tan sencillo como analizar y sacar conclusiones. Lo primero que les preguntaría a muchas personas que condenan a las personas transexuales es si no creen que una persona que corre el riesgo que estas personas corren para llegar a alcanzar su identidad es plato de gusto de un capricho o una ambición que les otorgue la mejor de las vidas y riqueza.
Una persona que decide y, especialmente, las que lo hicieron desde hace décadas, cuando las cosas no eran “tan sencillas” como ahora, transformar su cuerpo, su forma de verse y de que la vean los demás al sexo opuesto al de su nacimiento son personas que llegaron a tal extremo de infelicidad que no encontraron otra salida que dar ese traumático paso. Y digo traumático porque para la mayoría supuso un cambio absoluto, una separación de su propia familia que terminaron despreciando su condición, una condena social, un proceso de destrucción de su entorno, de la mayoría de sus amistades, cuando no todas si es que tuvieron. En lo económico un lanzamiento al abismo del desprecio de empresarios y de falta de ingresos porque nadie les quería contratar hasta tal punto, que la mayoría no tuvieron otra salida que ganarse el dinero a través de la prostitución. En su seguridad, insultos, palizas y hasta la muerte.
Pormenorizar estos detalles, no tener la capacidad mínima de empatía para reconocer el altísimo precio que tantas personas tuvieron que pagar para buscar, como quién busca algo de alimento en un basurero, la felicidad, es perder la capacidad humana de aceptar la realidad más dura y directa. Ojo, que para la prostitución sí parece que fueron útiles para muchos hombres, aquellos que renegaban de ellas si se las encontraban por la calle huyendo como de la peste.
Y dirán algunos… sí, pero eso no te hace mujer, es que si los genes, es que no tienen la regla… Miren ustedes, no todas las mujeres nacidas como tales tienen la regla, no todas las mujeres nacen genéticamente “perfectas” desde el punto de vista de una evaluación genética. Incluso se dan muchos casos de hermafrodismo. Conocido es, por ejemplo, en los mentideros más conocedores de los lados ocultos de la sociedad, que alguna mujer muy conocida y famosa en este país, en una revisión ginecológica le encontraron dos pequeños testículos internos no desarrollados. La naturaleza es así de caprichosa y, a veces, de cabrona. Y la mente, en otras ocasiones, es tan limitada o se limita tanto como incapacitar a las personas para salir del triste reflejo de un maniqueísmo que todo lo ve o blanco o negro.
Karla Sofía Gascón, a día de hoy, es una mujer porque así lo representa, así se siente, así se expresa y así lo dice su documentación, porque las leyes de este país han sido consecuentes con esa realidad y han aportado algo de luz a una situación vergonzosa para la historia de nuestras sociedades modernas. Si usted no quiere tener ningún tipo de relación sexual con esta persona, posiblemente ella tampoco lo querría en la práctica totalidad de los casos… ¿Qué le importa a usted cómo encuentra su felicidad, como se enfrenta a los obstáculos que la vida le ha puesto, y cómo lucha por alcanzarla?
Karla Sofía Gascón cometió errores en su vida, sí. Publicó tuits hace años en los que expresó opiniones que no consideramos, la mayoría de hoy, año 2025, aceptables. Lo hizo en un momento en el que su estado psíquico no era el más óptimo, un momento en el que se encontraba encerrada no sólo en un cuerpo con el que no se identificaba, sino también en una vida con la que no sentía conexión.
Más allá de todo lo considerable; más allá de todo lo opinable; más allá de todos los prejuicios, la Karla Sofía Gascón de hoy en día consiguió, como mujer, tras la arriesgada decisión, más aún como personaje público, de ser quién se sentía, ser nominada como mujer a diversos premios por su capacidad interpretativa. ¡Basta de hipocresía! Si no recibe esos premios, que sea porque otras actrices tuvieron una mejor interpretación, pero no por sus palabras de hace años, ni por su condición tras dar el paso de ser feliz y ser ella misma.
Mi Óscar de hoy va dirigido a esos hombres que durante siglos, buscaron el sexo con personas transexuales y fueron capaces de interpretar, a espaldas de ellas, el papel de macho que odia a los travestis y a los gays. También se llevan un Óscar aquellas personas reprimidas que son capaces de interpretar el papel de persona feliz aún estando hundidas en la miseria de no ser capaces de luchar por sus sueños porque estos no son los que los demás esperan que sean. También a Néflix, por el mejor maquillaje de empresa que pone precio a su prestigio pero es incapaz de defender una injusticia, queriendo quedar como políticamente correcto pero cagándola hasta el extremo de no superar sus escondidos prejuicios.
Finalmente, la mejor dirección, a la sociedad borrega que espera y acecha como buitres cualquier escándalo para lanzarse como hienas a devorar a cualquier persona que pudiera ser presa del desprecio, disimulando toda falta de humanidad y de empatía.
Enhorabuena a los premiados.
Periodista, Máster en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos por la Universidad de Granada, CAP por Universidad de Sevilla, Cursos de doctorado en Comunicación por la Universidad de Sevilla y Doctorando en Comunicación en la Universidad de Córdoba.
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