
Pareciera que los tiempos que corren pueden desdibujarse, reconstruirse, transformarse o fundirse en el abismo de las decisiones políticas más suicidas, déspotas o delirantes. Si hay algo que define a un país es ser fiel a sus aliados, saber y conocer el lugar correcto de la historia. En España, parece que con este Gobierno la única posición posible es la de lado, aquella que aparenta no involucrarse en decisiones importante, la posición de pasar tan desapercibido que, finalmente, deja de existir para el resto de su entorno.
Las claves de las decisiones sobre asuntos como el uso de las bases estadounidenses de Morón o Rota no radican en una cuestión de moralidad o conciencia de desarme, no. Las claves pasan por no desafiar aún más a la izquierda más radical alineada contra Trump y alineada con Irán, de la que muchos de ellos y ellas comen, y comen muy bien, como hace la izquierda de raigambre, siempre muy por encima de lo que lo hace la media del país y casi como lo hacen las élites, o a eso aspiran.
Sánchez sabe de sobra que implicar a España en la guerra desatada contra Irán desataría una crisis de difícil solución con Sumar, con ERC, con Bildu o con Podemos. Pero, además, sería una decisión que iría en contra de las buenas relaciones que la cúpula del Gobierno o la cúpula de gobiernos anteriores, como la de Zapatero o Bono. No quiero ni pensar en que le hayan puesto hasta precio a esta decisión.
A nivel Europeo tampoco hay que pensar que esto pueda importar demasiado al resto de miembros. Más bien, yo creo que se quedan más tranquilos. Al fin y al cabo, ya demostraron hace poco lo mínimamente que les importa España y aún más su Presidente, un Sánchez que se sabe vender muy bien de fronteras para adentro pero que ha caído en el desprestigio más absoluto por sus decisiones en política exterior, especialmente la que se relaciona con los demás socios de la Unión. Ya dejaron de invitarlo a la última cita de nivel en Europa. Es decir, que se quedan más tranquilos sabiendo que no tienen a un espía, a modo de cámara de seguridad China, que pudiera estar pasando información al enemigo.
Sí, así es el estado de cosas. Y Trump y los suyos, además, no dejan de recordarlo, de menospreciar a nuestro país por las decisiones de Sánchez. Lo último, la amenaza de un embargo, mientras Marruecos de no deja de frotarse las manos viendo, con la actual nueva situación, cada vez más cerca la posibilidad de recuperar Ceuta y Melilla, con el apoyo de los norteamericanos, con los que mantienen una relación extraordinaria.
Bueno, eso, teniendo en cuenta del nivel de inmigración de este país asumida por España y lo que cuesta al Estado español a través de mantenimiento de menores no acompañados, de mínimos vitales y de demás derechos monetarios casi nos convierte en una colonia de Mohamed VI. Siento la exageración, pero es una imagen bastante realista de la sensación que tienen la mayoría de los ciudadanos españoles, y de ahí, en parte, los resultados de las encuestas.
El pueblo español está en alerta porque cualquier decisión que venga del Gobierno no va a responder en primer término a sus intereses sino a los de Sánchez y sus ambiciones. Lo peor de todo es que en este aspecto Sánchez es igual que Trump, no tienen límites, tienen un espíritu totalitario que no los iguala a los líderes de Europa, sino que los acercan a los tiranos más desalmados, sin escrúpulos.
Así es la tiranía, aquella en la que a los gobernantes no les importa el precio. Da igual, siempre lo paga el pueblo. La tiranía nunca tiene en cuenta la voluntad del pueblo y, si hay que manipular las decisiones de éste donde haga falta, se manipula cuanto haga falta. Al fin y al cabo, hoy en día los políticos hablan en sus discursos poniendo en sus bocas cuál es la voluntad del pueblo sin consultarle. En eso consiste, también, la tiranía.
Periodista, Máster en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos por la Universidad de Granada, CAP por Universidad de Sevilla, Cursos de doctorado en Comunicación por la Universidad de Sevilla y Doctorando en Comunicación en la Universidad de Córdoba.
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