El pozo sin fondo de la izquierda

Se acerca el momento de nuestras estrellas del fútbol reunidas en un equipo magistralmente dirigido y que ha alcanzado la cúspide de este magnífico deporte siempre respetando las normas de juego, con una magnífica demostración de esfuerzo, capacidad y mérito y, como suele ser habitual en estos casos, ya hay quién pretende hacer propia la luz ajena o, al menos dejarse iluminar en su oscuridad por el esfuerzo y la valía ajena. Nada más que añadir, en un momento en el que, precisamente en lo personal y público quien pretende hacerlo no tiene nada que celebrar sino, más bien, todo lo contrario.

Sí, no sólo tenemos uno de los veranos más cálidos de los que se tienen registro en España, sino que esto podría servir de metáfora de como se vive el ambiente político en nuestro país, con continuas olas de escándalos, rachas de informaciones que destrozan a personas y personajes cercanos al Presidente, y hasta condenas que manchan a su propia familia. Un calor irresistible al que se han acomodado aquellos que hicieron como bandera su lucha por ese calor en su asalto al poder.

Pero claro, recuerdo que hubo un punto de inflexión absoluto, casi mayor que las cesiones a los nacionalistas o a los de Bildu, con las que la izquierda más a la izquierda que la izquierda que hoy ha perdido el norte podían incluso poder sentirse cómodos. Ese día fue el de la cesión ante Marruecos de sus pretensiones sobre el Sáhara. Décadas de manifestaciones, de banderas, de indignación, de reivindicaciones extremas, golpes de pecho, gritos y lamentos se transformaron en un momento, de la noche a la mañana, en silencio cómplice, en algo así como nuestro poder merece el sacrificio de aquellos a los que llamábamos hermanos. Esa bajada generalizada de faldas y pantalones en la izquierda, en toda la izquierda de nuestro país no demostró sino que la capacidad de aguante de aquellos no iba a tener fondo, como así lo están demostrando.

La deslegitimación identitaria de la izquierda en España parte de ese soportar, aguantar, rebelarse con la boca pequeña y seguir chupando del bote, seguir chantajeando al Estado a través de su Gobierno y de su “todopoderoso” presidente que, en el fondo, no es más que un rehén de sus ambiciones y del precio que siempre ha estado dispuesto a que paguemos los ciudadanos por mantener el deshonrado honor de ser nuestro Presidente.

Eso sí, Sánchez siempre ha tenido espíritu deportivo, a pesar de lo animado que ha estado, en el caso de hacer falta, de hacer y forjar las trampas necesarias, legales, presuntamente ilegales o moralmente execrables para poder seguir manteniendo el mando. Él sabe que de su mantenimiento en el poder dependen muchos bolsillos, y sabe bien, porque ha negociado con ellos o ha crecido con ellos, que mientras esos bolsillos o sus ambiciones queden recompensadas lo seguirán apoyando. No hay límites, más allá del aire que, como decía su admirado e imputado antecesor Zapatero, ¿Y de quién es el aire? Ahora, sin embargo, la pregunta que le corresponde responder no tiene una contestación por su parte… Y, si las joyas son tuyas, ¿De dónde vienen? Da igual, seguramente del aire, y como el aire no es de nadie…

Aún queda verano, aún quedan informes de la UCO por conocer y aún la izquierda puede demostrar que el pozo de su aguante tiene más metros hasta un fondo que ya no se distingue entre la miseria de su porquería. Lástima de la izquierda, lástima de los que han creído en esta izquierda, lástima de los que dieron su vida por ella, lástima de los que en ella, en esta, siguen creyendo.

Da igual, no importa, si España gana el mundial, será por quién nos Gobierna, no por la calidad deportiva de un equipo que ya ha hecho historia. Y el pozo sigue creciendo.

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