‘Resident Therian’

De los guionistas de “Soy biológicamente un hombre, pero hoy me siento mujer por el potorro que Dios no quiso otorgarme al nacer” llega a nuestras pantallas la superproducción sociológica de la temporada: Resident Therian. ¿Ficción? Ojalá, pero va a ser que no: más bien se trata de una especie de Gran Hermano al aire libre donde, paradójicamente, las personas “normales” resultamos completamente anormales.

El argumento de tal largometraje es sumamente sencillo: jóvenes sin oficio ni beneficio y algún que otro pureta que parece haberse cansado de contemplar las obras de su barrio concluyen, hartos de la monotonía, que el cambio en sus vidas debe basarse en autopercibirse como perros, gatos, cacatúas, vacas o cualquier criatura mística disponible en el catálogo de los atolondrados con mucho tiempo libre.

En este universo paralelo, los “figuras” no necesitan efectos especiales de ningún tipo para materializar su fantasía “tarada”; les basta con poner su psique en modo “fumado”. En cuanto a los atuendos, tan solo necesitan un collar, unas orejas de plástico con antifaz y un vestuario sacado de la tienda de disfraces del barrio, además de un móvil en vertical —o, en su defecto, el típico amigo que los quiere mucho y/o se ríe en su puñetera cara— para convertir semejante paranoia en espectáculo. Pues sí, amigos: Therians transitando por la ciudad cual zombi escapado de Resident Evil en Raccoon City. ¡Con solo pensarlo, me parto y me mondo!

A todo esto, un pequeño inciso: resulta llamativo que ninguno de los entusiastas de esta nueva moda tan singular se autoperciba como archivador, grapadora o impresora multifunción. Sería, sin duda, infinitamente más útil para la sociedad y evitaría los colapsos en cualquier estamento administrativo. Tampoco abundan las lechugas identitarias ni las coliflores militantes; está claro que ecologistas no salieron. ¿Por qué será que estos ‘piltrafillassiempre eligen animales con colmillos, que muerden o hacen ruidos, y nunca un vegetal silencioso o un electrodoméstico eficiente?

Qué tiempos aquellos en los que, hace un par de semanas, descubrí este fenómeno navegando por internet y las redes sociales, donde todo nace, crece y muta a velocidad de meme. Y ahora resulta que semejante extravagancia, surgida en un lugar geográficamente apartado de la mano de Dios, ha comenzado hace apenas una semana a convocar las primeras quedadas Therian en España… ¡Meteorito, por favor… cae ya!

Honestamente, durante unos minutos valoré acercarme a la celebrada en Bilbao, movido por una curiosidad a medio camino entre el morbo y la sorna. Sin embargo, mi firme autopercibimiento como Pokémon Snorlax —uno de los más perezosos de la saga— me recordó que la observación a distancia también es un método científico perfectamente plausible… y bastante más amable con la estabilidad mental.

Ahora bien, más allá de la carcajada fácil, lo verdaderamente acojonante de todo esto es comprobar cómo cualquier animalada —nunca mejor dicho—, amplificada por los medios de comunicación y las redes sociales, acaba convirtiéndose en viral. Antes uno hacía el ridículo en su barrio y no ganaba un puñetero euro. Ahora, en cambio, puede hacerlo en alta definición, con seguidores-mecenas y, encima, hacerse multimillonario. Dicho sea de paso, la moda Therian nos deja una moraleja bastante clara: todo es ideología y, si apelamos a lo biológico pidiendo un mínimo de cordura, pasamos automáticamente a ser unos fachas VIP de manual.

En definitiva, quizás lo más inquietante no sea la existencia de estas modas, sino la facilidad pasmosa con la que las personas nos hemos acostumbrado a aplaudir cualquier ocurrencia. Hemos pasado de cuestionar la realidad a maquillarla; de reírnos del disparate a celebrarlo como si fuera una gesta cultural. Y, mientras tanto, ahí seguimos la gente cabal intentando no perder la cabeza en un mundo donde lo absurdo ya no es excepción, sino normalidad. Tal vez por eso Snorlax —mi yo interior— tenga más razón que nunca: mejor observar desde la distancia, porque acercarse demasiado a según qué fenómenos no solo no aporta nada…, sino que, además, puede dejar secuelas.

¡Informado al minuto!

¡Síguenos en nuestro canal de Telegram para estar al tanto de todos nuestros contenidos!

https://t.me/MinutoCrucial

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*