
El fútbol ha vivido otro nuevo episodio de esos que llamamos ‘ultras’, pero que podríamos denominarlos de otras muchas maneras. Podemos utilizar términos como ultratontos o ultrainútiles, elementos subversivos que, si se dejan la cabeza en una farola, tampoco perdemos demasiado o, simplemente, excremento social de esa pasión desatada que levanta el deporte rey. Hoy quiero hablaros sobre la resaca de un derbi que nadie recuerda ya por sus detalles futbolísticos, sino por los fuegos cruzados entre los dos equipos más importantes de Madrid.
Vayamos a la raíz o, mejor dicho, a los antecedentes. Al ya conocido ensañamiento con Vinicius y los problemas de racismo que se desatan en muchos terrenos de juego, y que el Frente Atlético usó con su habitual virulencia, hubo que sumarle el testimonio de Courtois en su documental sobre el primer derbi con el Real Madrid, conocido como ‘El derbi de las ratas’. El Metropolitano no perdonó su crítica al sector más radical de la afición colchonera y, el pasado domingo, rompió decibelios con cada acción en la que participó el cancerbero belga.
Y aquí vienen los azares del destino. En la segunda mitad, los merengues se adelantaron en el marcador con una gran jugada estratégica. Courtois, que se encuentra situado en la portería del fondo donde se ubica la grada radical del Frente Atlético, celebra mirando a la grada y diciendo: “¡Vamos, vamos!”. Es importante resaltar esto, porque no insulta a nadie, no amenaza ni hace gestos groseros; simplemente celebra. Pero claro, tienen que llegar los 20 tontos de siempre a dar la brasa.
El hecho en sí, el lanzamiento de mecheros, bolsas de basura, comida, etc., fue la expresión de los cobardes sinvergüenzas refugiados detrás de un pasamontañas, como los asquerosos etarras en sus tiempos más oscuros. Lamentablemente, la imagen dio la vuelta al mundo, una mancha de calado en el fútbol español que será difícil de limpiar.
Bien es cierto que, para ayudar a que se establezca el fair play, hay personalidades como Mateo Busquets Ferrer, de quien, hasta hace dos semanas, nadie sabía quién estaba detrás de ese nombre. En la actualidad, se ha vuelto el estandarte de todo un colectivo: el arbitral, que ha abierto una veda nueva. Valiente y decidido, y tras ver que el primer aviso del protocolo sirvió para lo de siempre: nada, dio el paso decisivo que muy pocos serían capaces de hacer: equipos a vestuarios y a esperar a que llegue la calma. A esa calma intentaron contribuir, con buena fe, Koke y el Cholo Simeone, pero… ¿es lógico ver a un capitán y un entrenador dialogando con los violentos? Sin duda, un mal ejemplo en ese aspecto.
Y luego está el asunto relacionado con los coordinadores de seguridad. Se ha filtrado la información de que, con los equipos en vestuarios, no se realizó una intervención policial mayor para no generar problemas de seguridad. ¿En serio? ¿Problemas de seguridad? El lanzamiento de objetos es un problema de seguridad y también lo es la gente que oculta su cara tras un pasamontañas habiendo 7,000 personas dentro de un recinto. ¡A esa gente, a porrazos y a la calle! Y si hay que desalojar todo el fondo, pues se desaloja.
En resumen y a la espera de que se conozcan las posibles sanciones, creo que el fútbol debe quedarse con los ganadores, con los verdaderos artífices del espectáculo, como son Courtois, Koke o Busquets Ferrer, y mandar a la calle a los violentos. Ojalá el Atleti tome la iniciativa y acabe de una vez con su grupo radical. Se puede hacer, algo que tanto Florentino como Laporta hicieron anteriormente.






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