Lo ulterior

La decadencia no es un hecho que aparezca de la nada, sino que, con el paso del tiempo, hemos observado que forma parte de los ciclos de la vida, de esas curvas que igual ascienden hasta lo grandioso que caen en declive hasta lo más hondo de las miserias humanas. A veces, desde un punto de vista artístico, nos han ofrecido obras de un valor incalculable, de una sensibilidad suprema, pero con un halo de tristeza y conformismo nada alentador. Profundizar en la decadencia es hacerlo en la derrota del ser humano ante una serie de devenires adversos.

Y, precisamente, creo que nos encontramos en una de esas cuestas abajo que ya reflejó en sus momentos la Historia, aunque creo que, en esta ocasión, si no paramos a los causantes, sufriremos, quizás, más que nunca las consecuencias.

Si hiciéramos un análisis DAFO de la situación política y económica de España, comprobaríamos, entre otras cosas, que existen grandes riesgos y amenazas y un nivel bajo de oportunidades, grandes son las debilidades y cada vez menores las fortalezas. Y todo parte de un eje común, un Gobierno y un partido político manchados por la corrupción sistémica y una serie de partidos satélites que maman de la teta a la que dan vida cada vez que le roban aliento, porque no lo hacen siquiera como hijos, sino como depredadores disfrazados de adoptados para dar curso a sus perversos e interesados fines.

Sin embargo, aún no percibiendo el peligro que sobre ellos mismos se dilata cada vez más con el deterioro institucional, económico, social y político que estamos viviendo, estos partidos siguen arrancando trozos de la carne de un Estado de cuyo futuro dependerán los territorios a los que representan. Quizás, y es obvio por la forma en la que están actuando estos gandules, al final no son sino una extensión más del fraude que representa lo elegido y lo que nos está dejando como país.

Ya, poco a poco, aunque cada vez con más virulencia, se van cayendo las máscaras. Ya son cada vez menos los que quieren recordar sus reproches a mis palabras en este mismo medio hace años cuando decía sin temblor en el pulso que el PSOE de Sánchez usa a las mujeres y al resto de colectivos como método para conseguir un apoyo electoral, pero que con sus políticas de género, de integración, o sus fórmulas mágicas de apertura, de construcción de realidades paralelas abrochadas al amor de las etiquetas sociales, no termina por ofrecer resultados.

Una de las pruebas más evidentes de este hecho se evidenció anoche en el programa Horizonte, en Telecinco, donde se expresaba cómo las mismas o más mujeres son asesinadas por violencia de género, tras una inversión enorme en políticas que tienen como fin erradicar esta violencia. Se evidenció cuando la presidenta de la organización feminista La Volaera, María Martín, que no recibe ninguna subvención pública expuso cómo las mujeres que se encuentran con el grave problema de estar en la calle tras denunciar a su pareja y salir de la casa en la que convivían, no teniendo el más mínimo apoyo económico o habitacional mientras se gastaban millones en que unas u otras feministas de las del martillo pilón se enriquecían dedicándose a dar conferencias por todo el país, exhibiendo una preocupación que no se derivaba en las necesarias y verdaderas ayudas que representarían gastarse el dinero en las víctimas.

También pudo verse cuando precisamente esta extraordinaria mujer denunció el caso del fallo de los localizadores de agresores de mujeres del Ministerio de Igualdad, un hecho que desde el Ministerio justificaron en algún momento por la bajada de precio del nuevo equipo, y que muchos sospecharon de su origen en una web de compra de productos de China a bajo precio. Porque se ve que el Ministerio de Igualdad, donde sí estuvo dispuesto a escatimar fue en la protección de las mujeres y en ofrecerles una salida. María Martín comentó hechos que suceden como el de muchas mujeres que, ante esta situación, y teniendo hijos a los que llevar consigo, no se atreven a dar el paso de abandonar a sus parejas y enfrentarse a un futuro incierto.

Pero también se ha escenificado con el gran escándalo en torno a los casos de acoso sexual en el PSOE, algo que ha salpicado de mentiras las consignas feministas de una formación que igual también pretende prohibir la prostitución, como si con ello eliminara el origen del dinero que presuntamente sirvió a Sánchez para alcanzar la secretaría general del PSOE y su asalto al poder a través de una moción de censura y sin haber ganado en toda su carrera política unas elecciones.

Todo es ulterior, todo se sucede, y lo ulterior a lo que se va sabiendo no hace sino empañar y ennegrecer aún más el panorama político y social. Los escándalos de corrupción van saltando, de uno a otro ministro o responsable del PSOE, y todos tienen un hilo conductor en un Pedro Sánchez que se hace el sordo ante el clamor cada vez mayor de una ciudadanía que ha dejado de creerlo a él y a sus cambios de parecer justificados en una evolución más de conveniencias personales que del pueblo al que dice gobernar.

Cada día lo ulterior no es mejor, sino peor, más teñido de la negrura de un sistema corrompido y, prácticamente, sólo va quedando el “Rey” en el tablero de ajedrez. Veremos a ver si no es alguno de sus alfiles el que termina derribándolo avocado por el desprecio que “el puto amo” hace a los que quedan manchados por su relativismo moral y su desvergüenza y cinismo.

Mucho me temo que Pedro, a abril, no llega en Moncloa.

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