
Ayer supimos que la ‘fontanera del PSOE’, Leire Díez, había sido detenida por la UCO. Más tarde, la Guardia Civil hizo exactamente lo mismo con Antón Alonso, socio de Santos Cerdán y colaborador del PSOE. Ambas detenciones se han realizado por investigar a Leire y al expresidente del SEPI, quien posteriormente acabaría siendo arrestado también por la UCO.
En la mañana de ayer, además, Leire ha querido mostrarse contundente contra el PSOE, advirtiendo que, como la dejen tirada y termine entrando en prisión, que se preparen. Eso no significa otra cosa que terminará declarando cosas que aún no sabemos, hayamos presentido o no. Estos hechos ocurren precisamente a las dos semanas de la detención de Koldo y Ábalos, quienes ya han hecho algunas declaraciones para OKDiario, el digital dirigido por Eduardo Inda.
Mientras tanto, Sánchez llegó a declarar que no conocía al propio Ábalos personalmente, muy a pesar de las imágenes y vídeos que demuestran su amistad de años atrás. ¿Por qué Pedro Sánchez se empeña tanto en usar el mismo pretexto de negar conocer a quienes acaban detenidos, como acabó haciendo con Aldama en su momento? Pareciera no darse cuenta de que no cuela, o quizás le da completamente igual. El presidente del Gobierno demuestra ser muy vago para inventar excusas para defenderse. Ya no sabe cómo mentir a la mayoría de los españoles, quienes ya no creen en nada que salga por su boca.
Todo lo que lleva aconteciendo durante las últimas semanas apunta a que Sánchez podría acabar también ante el mismo futuro de sus compañeros de partido durante enero de 2026. Y es que ya podemos notarle bastante desmejorado físicamente, con una notoria pérdida de peso si le comparamos con imágenes de años anteriores, con ojeras bastante notorias y de lo más nervioso. Da la sensación de que no descansa ni come bien. Todo es cuestión de tiempo para que Sánchez y compañía paguen por todas sus corruptelas y el daño ocasionado a todos los españoles.






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