¿Daré el salto a la novela de ficción?

Tras varios meses sin dar señales de vida, vuelvo a estar a vuestra disposición. En esta ocasión, mi intención es aparcar los temas de actualidad para compartir con vosotros, queridos lectores de Minuto Crucial, algo de carácter personal. En un futuro no muy lejano, existe la posibilidad de que compagine mi labor como articulista de opinión con una incursión en la ficción literaria, donde incluso podría llegar a convertirme en un personaje de humor satírico, un hecho que, sin duda, me llena de orgullo y satisfacción.

Para que lo que comento llegue a materializarse, además de que los astros se alineen, hay dos condiciones que deben jugar a mi favor. La primera es que el autor, que no es otro que el director de Minuto Crucial, Jonathan Turrientes, se anime a ello. La segunda, que Jonko Blanco, otro de los articulistas que colaboran en este medio y que, a su vez, ya ha tenido la oportunidad de dar el salto a la ficción, decida cederme el testigo para que pueda estrenarme.

En relación con este último, conviene señalar que es el protagonista de la ópera prima publicada entre finales de 2023 y principios de 2024, El abismo del placer. Novela que, puedo anunciaros desde aquí, con el permiso del jefazo Turrientes y del propio Jonko, contará en los próximos meses con una segunda parte titulada La lucha interna de Jonko, que será publicada por Avant Editorial y que no dejará a nadie indiferente, pues Jonko es, sencillamente, Jonko, con sus virtudes y sus defectos.

Es por ello, queridos lectores, que os animo a leer ambas novelas, en las que se exploran las vivencias de Jonko Blanco, un personaje complejo, de carácter marcadamente maquiavélico, inmerso en situaciones que logran atrapar al lector desde las primeras páginas. Todo ello narrado en primera persona, lo que permite que conozcáis de primera mano lo que manifiesta, lo que piensa y las argucias, aciertos y errores que comete el colaborador más erótico-festivo de Minuto Crucial.

Dicho esto, ahora sí considero oportuno abrirme en canal para que podáis conocerme más a fondo, porque soy el “cachondo” más divertido que por esta redacción encontraréis, con permiso del director, claro está. Mi nombre es Gervasio Cruziale; tengo casi medio siglo de edad, soy licenciado en Filosofía y Letras, estoy en paro y resido en Vallecas, en un piso modesto cedido por mis padres, que viven en mi mismo portal y planta, aunque en un piso distinto; para ser exactos, en el de al lado.

Sus nombres son Antonio y Rafaela. Lo único que tienen semejante es la edad. Sin embargo, en personalidad son la noche y el día, algo que agradezco: mientras que mi padre es un hombre tranquilo, paciente y de respiración siempre ligeramente fatigada, mi madre es una mujer directa, muy parlanchina y con una marcada tendencia a criticar todo lo que le rodea, especialmente a mí, a quien le recuerda constantemente que soy un solterón al que se le pasa el arroz, que no tengo ni oficio ni beneficio y que poco a poco estoy quedándome calvo. Sin duda, la madre que todo hombre desearía tener… o al menos eso diría ella, siempre tan pendiente de la opinión ajena, como buena seguidora de realities y programas del corazón.

Con respecto a mi vida social, tengo la justa y necesaria, a pesar de ser un tipo enrollado, descarado y con bastante labia. El motivo no es otro que el hecho de que, al no tener dinero para salir, ¿adónde voy a ir con lo cara que está la vida? Como mucho, al bar El Churrasco, que regenta mi camarero favorito, Casimiro, donde esporádicamente también mantengo conversaciones con otros dos hombres tan peculiares como yo: El Chuflas y El Trino. Mientras que uno es el típico casado enrutinado que acude al bar para no aguantar la turra de su mujer, el otro es un divorciado amante de las máquinas tragaperras; el primero, siempre el primero en irrumpir cuando Casimiro abre; el segundo, el último en salir. Lo dicho, vaya dos patas para un banco… y conmigo, el más joven de todos, tres.

Las preguntas que mi historia podría suscitar son variopintas: ¿encontraré un trabajo estable que me ayude a independizarme para marcharme a otra localidad, logrando así separarme del entorno familiar? ¿Y conseguir emparejarme para hacerle ver a Rafaela que, en mi caso, aunque con el paso de los años cada vez esté más deteriorado, siempre hay un roto para un descosido? Su “karma”, sin lugar a dudas, sería que esta fuera extranjera, por lo tradicional que es… aunque, en realidad, sus gustos me dan igual, no tengo ascos a ninguna; estoy receptivo incluso hacia las que hay que pagar, a pesar de no tener un chavo hasta que llegue la indicada. Para todo lo demás, paciencia, PornHub… y cinco contra el calvo, ese que, por suerte, no soy yo.

Después de todo lo que os he soltado, ahora no me queda otra que cruzar los dedos. Porque, al igual que Jonko Blanco, sigo pensando que Gervasio Cruziale tiene mucho que decir y aportar, no solo a los lectores de Minuto Crucial en el propio digital de opiniones, sino también en forma de novela de ficción, si es que algún día el señor director —que además de dirigir también escribe— se decide a dar el paso y ponerlo en marcha. Y la mejor forma de empujarle, ya sabéis, no es otra que vuestros comentarios en redes sociales y la difusión de este artículo. ¡Hasta aquí mi aportación, amigos: hasta más ver!

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