Sumisos e ignorantes

Durante estos días, recordaba mi etapa en el colegio y en el instituto. Años en los que no tienes otra preocupación más que aprender y estudiar sumada a las charlas con tus compañeros y las conjeturas sobre ver qué habías puesto en el examen, si tu respuesta había sido la misma que la de tu amiga en clase o la alegría cuándo todos los amigos sacabais buena nota. Lo recordaba con añoranza, de un tiempo mejor donde primaba la cultura del esfuerzo.

La semanada pasada, el Gobierno aprobó que un alumno puede graduarse e ir directamente a la Universidad con suspensos. La razón dada es para evitar la desigualdad y que tenga un carácter integrador, solo les ha faltado añadir con perspectiva de género, ecologista y sostenible como está mandado en los tiempos en los que existen niños, niñas y nñes pero destierran la meritocracia, la capacidad, constancia y el esfuerzo de ver que si no sacabas una asignatura a la primera, a la siguiente la obtendrías dando al alumno satisfacción y seguridad de que si puede conseguir las cosas por el mismo y sin que se las regalen.

Parafraseando y a la vez haciendo un homenaje a un referente liberal, un intelectual y sobre todo un hombre que siempre ha sido LIBRE al que hemos perdido esta semana, Antonio Escohotado, que descanse en paz, cuando le preguntaban por la riqueza de un País, aludía en que esta se basa en la educación «Un país no es rico porque tenga diamantes o petróleo. Un país es rico porque tiene educación. Educación significa que, aunque puedas robar, no robas. Educación significa que tú vas paseando por la calle, la acera es estrecha, y tú te bajas y dices: ‘disculpe’. Educación es que, aunque vas a pagar la factura de una tienda o un restaurante, dices ‘gracias’ cuando te la traen, das propina, y cuando te devuelven lo último que te devuelvan, vuelves a decir gracias. Cuando un pueblo tiene eso, cuando un pueblo tiene educación, un pueblo es rico»

Toda esa riqueza es la que pretende anular este gobierno. Ya no quiere una generación sino a una sociedad completamente abyecta, ignorante y sumisa que vote lo que le digan que tiene que votar y cómo y sobre qué tienen que pensar con los incentivos de las paguitas y así mantener a la sociedad adormecida, cómo el bono cultural que proponen sus Presupuestos (recordemos que son los Presupuestos de la ETA) sólo y exclusivamente para las personas que alcanzan la mayoría de edad porque cómo denuncie en este medio cuando me estrene, el fin no es la cultura sino no se entendería cómo han despreciado la educación sino los votos que les sirvan para mantenerse en Moncloa una legislatura más.

Con los datos en la mano, las familias más humildes, las que dice defender el gobierno “progresista” han podido ascender socialmente gracias a la meritocracia, el esfuerzo y dadles a sus hijos una vida incluso mejor que la suya propia. Ellas no están conformes con la ley sanchista que se ha aprobado, porque saben que lo único que va a generar son personas frustradas, incapaces de crecer personal y profesionalmente y su única supervivencia va a depender del estado sin entender que la supervivencia debe ser únicamente de uno mismo, el individuo tiene que equivocarse, buscar lo que le apasiona, lo que le llena y eso solo lo dan los valores y el pensamiento crítico.

Invertir en Educación es apostar por tener a la sociedad cada vez mejor preparada lo que se traduce en que nuestro País cada día sea mejor. No podemos pretender ser la vanguardia de Europa con un gobierno que decía que cuando llegará al poder lo prioritario sería la Sanidad y Educación y lo único que han hecho es destrozarla. Siempre he defendido un Pacto nacional de educación para blindar a España de gobernantes déspotas, caciques e incompetentes que su único objetivo es enriquecerse ellos mientras empobrecen al pueblo.

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