
Menudo sorpresón el que nos hemos llevado con el Festival de Eurovisión de este año. Absolutamente nadie podía imaginarse que Bulgaria sería el país que diese la campanada al imponerse en el festival más importante de la música. Los búlgaros hace dos meses estaban 80/1 en las apuestas, pero la magia de la cantante Dara movió poco a poco a su país hasta convertirlo en top 10. Aun así, resultaba insuficiente, pues Bulgaria estaba muy alejada de las grandes favoritas, como eran Finlandia, Australia, Dinamarca, Grecia o incluso Israel.
No obstante, lo más sorprendente de todo ha sido la forma en que Bulgaria ha conseguido llevarse el triunfo: los balcánicos ganaron no solo con el apoyo del jurado profesional, sino también con el voto del público, algo completamente impensable. Que esa posibilidad ocurriera oficialmente estaba en 500/1, es decir, algo imposible y que consiguió romper los esquemas tanto de los profesionales del certamen como de los fanáticos. Esto solo se había dado una vez en la historia: fue en el año 2017, cuando Salvador Sobral, representando a Portugal, alcanzó la victoria tanto por medio del jurado como del televoto.
La gala comenzó con buen ritmo de la mano de Dinamarca, mientras que la actuación de Israel fue en tercera posición, lo que hacía pensar que se encontraría entre las perjudicadas tanto por el jurado como por el televoto. Sin embargo, Israel silenció muchas cosas, siendo uno de los más votados en Europa por ser el voto del “descontento”. De hecho, son muchas las personas que, sin ser fans eurovisivos, decidieron apoyarlos con motivo de que Israel representa valores que en Europa están desapareciendo, como la identidad nacional. Lo bueno es que logró silenciar a los haters, quedando en una muy buena posición.
Asimismo, Israel no solo obtuvo muchos puntos por parte de los jurados, sino que se llevó hasta un doce de Polonia y puntos de países que habían amenazado con no participar a consecuencia de la participación israelí. Eso sí, los expertos musicales lo dejaron todo bien claro: la canción de Israel merecía estar entre las mejores, y así fue. Después, por medio del televoto, el país hebreo quedó como el tercero más votado, haciendo que, entre unos y otros votos, acabase en la segunda posición por segundo año consecutivo.
Además de Bulgaria e Israel, también hubo más ganadores. Rumania, sin duda, fue uno de ellos, ya que volvía al certamen eurovisivo después de cuatro años de ausencia. El rock de Alexandra catapultó a los rumanos hasta cuotas insospechadas: segundos en el televoto y terceros en la clasificación general. Australia también obtuvo un gran protagonismo en la noche eurovisiva: Delta Goodrem deslumbró con su chorro de voz, haciendo que los jurados populares le otorgaran el segundo puesto. Mientras que Moldavia, con su canción que hacía alusión a Palma de Mallorca, terminó arrasando en el televoto, quedando en cuarta posición y octava en la clasificación general. Algo muy corriente tratándose de un país que lo hace siempre muy bien en el televoto, pero sin contar con la inestimable ayuda de los jurados.
En cuanto a los protagonistas en negativo, encontramos a Finlandia: un país súper favorito para ganar que tan solo pudo quedar en la sexta posición; es exactamente lo que sucedió en el festival del año 2017, cuando Italia era el favoritísimo durante tres meses y, posteriormente, al llegar el certamen, acabó recibiendo un golpe de realidad: ni tan siquiera top 3. Aun así, tiene mucho mérito que un país como Finlandia regrese al top 10, ya que los nórdicos preparan magníficamente sus canciones eurovisivas, además de llevar muchos años luchando por el triunfo.
Entre los grandes fracasos podría decirse que se encuentra Suecia, quinta favorita hace un mes y que terminó derrumbándose hasta la posición número veinte; y Francia, por su parte, que venía también como firme candidata. El puesto que ocuparía en la clasificación general acabaría siendo el undécimo, gracias a los catorce votos que consiguió con el televoto. Austria, el país anfitrión, tan solo tuvo seis puntos. Aunque, al menos, no ocuparon los últimos puestos, una plaza que adquiriría Reino Unido con uno de los temas más escuchados en las plataformas online… aun así, colista.
La victoria de Bulgaria es la primera de su corta historia en el certamen de Festival de Eurovisión. Debutaron en el año 2005 y, hasta este festival, su mejor posición era un segundo puesto logrado en 2017. La televisión búlgara, tras obtener la victoria, confirmó que el festival se celebrará en Sofia, su capital. No obstante, a mí me deja muchas dudas por su situación financiera, ya que Bulgaria llevaba ya varios años sin participar en el festival a causa del coste que supone la cuota de Eurovisión y es más, en 2023, año en el que un servidor estuvo trabajando en el Festival de Eurovisión como corresponsal, la televisión de ese mismo país decidió no participar no solo por la cuota, sino por el coste de los hoteles de la delegación búlgara en Liverpool, lo que me hace pensar que, aunque tengan muchas ganas e ilusión, el país va a necesitar muchísima ayuda económica ajena.
Sin duda, por primera vez en dieciséis años, el Festival de Eurovisión acudirá a un nuevo país. De España todavía no se sabe nada, pero la delegación española se encuentra muy rabiosa por el triunfo israelí con su segunda posición. Les tiene pánico incluso. Lo curioso de todo esto es que, después de anunciar las medidas con motivo de la censura a Israel, España participaba en el EuroBasket de baloncesto enfrentándose a ¡Israel! Y lo más gracioso de todo es que RTVE se dedicó a retransmitirlo como si nada en los canales de La 1, La 2 y Teledeporte. El combinado baloncestístico estaba situado en el grupo C, mientras que los israelíes en el D.
Os imagináis un España–Israel en La 1 de RTVE en horario de prime time? Desde luego, a RTVE se le caería la cara de vergüenza después de haber insistido tantísimo en la no participación española porque Israel estaba en Eurovisión, pero luego sí puede participar en el Eurobasket de baloncesto. Vaya hipocresía que existe en España. Hasta la próxima, amigos lectores de Minuto Crucial. Nos vemos en Bulgaria.




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